Semana histórica
Ciro Di Costanzo
02/03/2013 02:21
No se olviden de la última semana de febrero del 2013.
No se olviden porque es seguro que dentro de 10, 20, 30 y más años será recordada esta semana.
En el mundo, por la primera renuncia de un Papa en la historia moderna. En México, no sólo por el Obispo de Roma, sino también por el derrumbe de la líder del magisterio mexicano, el sindicato más grande de América Latina.
El Cotija chiapaneco bien podría maridar con las delicias del Trastevere.
Apenas para compartir estos hechos históricos que ustedes y un servidor estamos viviendo y reflexionar sobre sus impactos.
Aperitivo: La maestra
Apenas comió algo ligero aquella tarde, ya que se dirigiría a Guadalajara a reunirse con los líderes del sindicato. Seguro le ofrecerían alguna vianda. Siempre lo hacían en los Congresos, aunque ahora no sabía si les daría tiempo de la larga y tradicional sobremesa.
La cosa con el gobierno estaba que ardía, la reforma educativa ya estaba promulgada y la tensión a tope.
Las acciones de “resistencia” magisterial serían decididas en el cónclave. Éstas seguramente tendrían que ser rápidas para que llegaran a tiempo a la hora de elaborar la ley secundaria que reglamentaría la aplicación de la reforma.
Elba Esther Gordillo nunca llegó. En el aeropuerto de Toluca sería interceptada por agentes federales que, trajeados, le indicarían que estaba detenida y que tendría que acompañarlos.
De manera quirúrgica, seca, el gobierno federal frenó de tajo lo que aparecía en el horizonte como un fuerte dolor de cabeza: la “resistencia” magisterial.
No fue el único objetivo logrado. El golpe fue por partida múltiple. Cumple varios propósitos, además de parar en seco una potencial disidencia organizada y poner límite a una “lideresa” que se había excedido en el ejercicio de su poder y se había servido (quién lo duda) con la cuchara grande.
Para empezar, es más que un acto de autoridad. Es un acto de poder, para fortalecer a la Presidencia.
En política aplica el principio de “quien puede lo más, puede lo menos”. El mensaje traducido es: si puede con Elba Esther, líder del sindicato más grande de América Latina, con un ejército de 1.5 millones de agremiados (que además votan), puede con todos.
El mensaje no se limita a pavimentar el camino de una reforma educativa, sino que llega a todo sector cuya baza sea la de estorbar a las reformas (Salinas dixit).
Ahora apliquemos el contexto moderno. Si se vuelve a imponer un líder, como lo fue la propia Gordillo, se convertirá en 20 años en un factor parecido y el problema no se resolverá de fondo.
¿Semana histórica?
Piatto forte: Benedictus
No perdió la serenidad. Se dio tiempo de despedirse del pleno de la Curia romana el día que quiso, en la hora prevista.
Entre los cardenales vestidos de negro paseó la blanca figura del hoy Papa emérito. Parecía que buscaba la mirada de los príncipes de la Iglesia. Reconoció dificultades en el ejercicio del papado.
En un acto de sumisión, comprometió respeto y obediencia al Pontífice que le siga. Era necesario para calmar las inquietudes que prevalecen en la Curia romana de que llegue un Obispo de Roma con uno que todavía no muere.
Y es que la renuncia del Papa Benedicto XVI, que esta semana se hizo efectiva, abrió no sólo la etapa del proceso de sucesión.
Abrió también una etapa de incertidumbre de la Iglesia católica, ya que nunca en la historia moderna un Papa había gobernado con su antecesor viviendo a dos cuadras de la mismísima Plaza de San Pedro.
Incluso desde los simbolismos, tan importantes en la Iglesia, hoy las excepciones comienzan a ser la regla. El anillo del Pescador se suele destruir. Excepto en esta ocasión. No se destruirá, se anulará.
El sello papal se desfigurará para que quede anulado.
Joseph Ratzinger no tendrá que volver a vestirse de negro, como el resto de los cardenales.
Podrá hacerlo de blanco, pero sí tendrá que descalzarse los zapatos rojos, que simbolizan el martirio de Cristo. Esos sí tendrá que usarlos sólo el nuevo Papa. Incluso desde el título.
Por vez primera el nuevo Sumo Pontífice convivirá con otra figura dentro de la Curia, que se llamará casi igual: el Papa romano pontífice emérito.
La incertidumbre, uno de los legados de Benedicto XVI, además del alto nivel intelectual que le imprimió a su papado, abandona el ministerio Petrino en medio de los escándalos de pedofilia, una soterrada y silenciosa guerra campal en los intestinos de la Curia romana, filtraciones y un avance pronunciado del laicismo.
Para el sucesor del hoy Papa emérito, se asoma el gran desafío de adaptar a una institución milenaria, de 1300 millones de seguidores, a la realidad moderna de occidente.
Ni más ni menos.
Es el legado de Benedicto XVI.
Semana histórica.
Dolce: No olvidar
El clásico del Trastevere. Detrás del río Tíber se teje la historia.
Más café. No se olviden de la última semana de febrero del 2013.
No se olviden.
@CiroDi
