Banda ancha: el problema es la demanda
Cecilia Soto
11/03/2013 02:36
Me acerqué a las estadísticas de la OCDE sobre acceso a internet y banda ancha en México, ya lista con mi botecito de Iodex y un poco de árnica por si no era suficiente. Desde que pertenecemos a la OCDE, sus estadísticas se usan para ejercicios de masoquismo, pues al compararnos con las economías más desarrolladas, generalmente compartimos con Turquía los últimos lugares. Dependiendo del ánimo político nacional, las estadísticas de la OCDE sirven para fustigar al gobierno en turno y para generar titulares sobre qué tan mal estamos. En telecomunicaciones no es la excepción y más cuando se prepara el debate sobre la iniciativa de telecomunicaciones.
Uno de los indicadores que busca cambiar la reforma en telecomunicaciones es la relativa baja penetración de la banda ancha en México. Según la OCDE, para junio de 2012, en internet de banda ancha fija estamos en penúltimo lugar con 11 habitantes por cada 100 con acceso a este servicio. ¿La razón de la baja penetración de la banda ancha es por un problema de oferta o de demanda? La OCDE y las autoridades parecen inclinarse a culpar a los responsables de la oferta, es decir, los operadores. El argumento es que internet se ofrece a precios muy caros, más caros que el promedio de los países ricos de la OCDE, y que ello inhibe el acceso a este servicio. ¿O es un problema de políticas públicas que afectarían tanto a la oferta como a la demanda? ¿O es un problema de una demanda relativamente débil por parte de los usuarios?
Lista a cambiar de color por las generosas dosis de Iodex que usaría, me acerqué a las estadísticas para encontrarme con una sorpresa para el caso de banda ancha fija. Para la tecnología DSL, el acceso a internet más común a través de fibra de cobre y un módem, México está adelante de Hungría, República Checa, Polonia, Eslovaquia y Chile y empatado con Turquía. Pero pierde cuando se suman las suscripciones a internet por TV por cable. Por ejemplo, Chile tiene 6.1 suscripciones fijas por cada 100 habitantes y seis por TV de paga. Querría decir, entonces, que la decisión gubernamental de retrasar la plena convergencia para todos los operadores —notablemente Telmex— es una de las causas de la baja penetración de banda ancha fija en el país y por lo tanto el Iodex debería tener otros destinatarios.
El acceso a internet ha venido creciendo más rápido vía celular, porque en la actualidad aproximadamente 90 de cada 100 habitantes cuentan con un celular. De hecho, desde mayo de 2012, hay más acceso a internet vía celular que mediante una computadora. Esto es muy significativo porque hasta ese año la falta de una computadora había sido la principal limitante para el acceso a internet. Pero al internet de banda ancha móvil sólo se puede accesar a través de los llamados smartphones, o teléfonos inteligentes. En la actualidad de todos los usuarios de celular, sólo 24% tiene un smartphone y sólo dos terceras partes de estos usuarios contratan un plan de datos. De hecho, se ha venido observando que los clientes compran un teléfono inteligente “para tener la camarita y tomar fotos”; para muchos, especialmente los usuarios que adquieren un teléfono inteligente por primera vez, se trata de un accesorio de estatus, aspiracional y no una herramienta para accesar a internet de banda ancha. Con todo, ahí está el potencial para que esos nuevos usuarios accedan a internet. Se requieren políticas públicas de educación digital, de promoción de contenidos en español, así como nuevos proyectos de teléfonos inteligentes baratos, impulsados por alianzas entre los operadores móviles y los fabricantes de celulares, incluyendo fabricantes no tradicionales.
La mayoría de estadísticas reportadas tanto en la OCDE como en los sitios especializados toman las cifras oficiales que proporciona el gobierno, ya sea a través del INEGI o de la Cofetel y éstas a su vez siguen directrices estándar para poder tener cifras comparables. Pero dado la rapidez con la que se desarrolla la cultura digital, es posible que los parámetros estadísticos sean estrechos. Por ejemplo, el INEGI sólo toma en cuenta a usuarios mayores de seis años y la encuesta del World Internet Project, desarrollada en México por una alianza del ITESM y la Universidad del Sur de California, encontró para 2012, 900 mil usuarios de entre los dos y los seis años. El INEGI realiza la encuesta en los hogares y quizá no encuentra a una porción muy importante de usuarios, jóvenes de entre 12 y 34 años. Según el INEGI, en México hay 42 millones de usuarios de internet, lo que daría una penetración de 36%, por abajo del promedio latinoamericano de 42 por ciento. Pero la encuesta del World Internet Project-México, encontró a 52 millones, lo que da un promedio de 46% de usuarios.
Más importante, es posible que los parámetros para medir la penetración del internet estén casados con el modelo de acceso en los países desarrollados, donde se mide sobre todo el acceso individual, especialmente a través de computadores en los hogares y/o smartphones. Pero en países como México, el acceso a través de centros comunitarios, de escuelas dotadas de computadoras, de iniciativas sociales de educación digital, serán modalidades todavía con mucho peso y que quizá no son medidas con precisión por el INEGI.
La encuesta del World Internet Project-México tiene la ventaja de incluir a los no usuarios de internet y preguntarles el por qué de su no interés en internet. La principal razón citada por 73% de los no usuarios es la ignorancia: 41% cita que “no sabe usarla” y 32% que “no le interesa”, 29% “no tiene compu”, 26% “no tiene internet”, y hasta el quinto lugar se cita la razón que la OCDE le parece la primera: “que es muy caro”.
Las razones citadas se inclinan abrumadoramente por el lado de la demanda. Y esto no debe sorprendernos. Tenemos malos índices educativos y una pérdida continua del poder adquisitivo del salario. Para seguir este debate nos vemos en @twitter: @ceciliasotog
*Analista política
ceciliasotog@gmail.com
