Agujero negro

Arturo Xicoténcatl

El COM y el CDOM, por obra y gracia de Felipe Tibio Muñoz, se convirtieron en materia presupuestal, en un inmenso agujero espacial. 12/03/2013 00:30

Agujero negro

La historia es larga y de sobra conocida y no vale la pena abreviarla, sino encapsularla en un par de palabras: ambición de poder. No es otra cosa el signo e impulso que proyecta el Comité Olímpico Mexicano. El deporte vive de nuevo un momento viciado con una tendencia ciega de dominio. Las apariciones y pronunciamientos del nuevo titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, el ex clavadista Jesús Mena, apuntan a revivir silenciosa y descarada la pugna con la Confederación Deportiva Mexicana y de borrar irracionalmente los esfuerzos que en años anteriores hicieron los dirigentes deportivos afiliados al PAN. Lo hemos asentado en este espacio: el deporte mexicano es una réplica de la política.

Qué absurda es la intención de ceder el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR) al Instituto del Deporte del Distrito Federal, como absurdo es dirigir el deporte nacional sin haber presentado un programa. Es parte del contaminado sistema político-social del país, de llegar a ocupar puestos de dedazo.

En la última década, lo recordarán los aficionados, el COM y el CDOM por obra y gracia de Felipe Tibio Muñoz Kapamas se convirtieron en materia presupuestal en un inmenso agujero espacial. Que nos disculpe Stephen Hawking pero en México los agujeros negros tienen forma de ubre y no son pavorosos sino de lo más sabroso. En otras palabras El Tibio se negó a cumplir la Ley de Transparencia. Recibió o engullía el dinero de Conade pero sin presentar, ante este organismo, la comprobación de gastos.

Esa fue la raíz que congeló al cero absoluto ¡brrr, crack! una amistad, eran Pílades-Orestes, entre el binomio Muñoz Kapamas-Nelson Vargas, entonces titular de Conade, uno de sus entrenadores en el 68, quien decidió apoyar al CDOM y al COM con gastos etiquetados. La Conade dio al COM y CDOM lo que necesitara pero sin que El Tibio tocara un centavo más. La Secretaría de la Función Pública suspendió a Muñoz diez años. Y como premio el innombrable lo colocó al frente de la Comisión del Deporte de la Cámara de Diputados, que por cierto éstos viven en otro planeta ajeno a lo que sucede en el deporte y en el país.

(Representantes de Codeme fueron ayer a la Cámara de Diputados a denunciar una ley que promueve El Tibio con el fin de desaparecer a Codeme. ¡Qué calidad moral! Fue presidente de Codeme.)

No se sabe si aquel conflicto fue lo que llevó a Nelson Vargas a construir y administrar en forma transparente e independiente el CNAR. Tuvo un costo cercano a los mil millones de pesos. Cuenta con pista de atletismo, gimnasios, alberca olímpica, fosa, escuela. El CNAR recibe anualmente entre 120 y 150 millones y se le concederá al Instituto del Deporte del DF con un presupuesto anual de 58.5 millones al año según la gaceta oficial del DF del 31 de diciembre de 2012.

Las cuentas no cuadran. El CNAR sería un elefante blanco. Eso podría resolverse, pero eso es harina de otro costal. Deslindándose del CNAR la Conade pondrá en el COM algo que no le corresponde: el deporte del país en bandeja de plata.

Esa línea del nuevo titular de Conade permite desde ahora que no sólo Codeme sino el problema del basquetbol, propiciado por el propio COM, como en su oportunidad promovió arteramente el conflicto en la FM de Atletismo, estén marcados. La balanza puede inclinarse ¡ay!, hacia Modesto Robledo.

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