S. S. Francisco: la estrella de esperanza

Armando Salinas Torre

20/03/2013 04:21

S. S. Francisco: la estrella de esperanza

Durante las últimas dos semanas, el mundo ha pasado de la sorpresa a la expectación, primero respecto a la renuncia del Papa, después, con la elección de su sucesor y, finalmente, con las primeras acciones del nuevo obispo de Roma.

El papa Benedicto XVI realizó una labor digna de respeto y admiración, en uno de los momentos más difíciles por los retos de la Iglesia católica, pero sobre todo por el esfuerzo sobrehumano de quien fuera su antecesor, a grado tal que fuera beatificado y, no obstante ello, dicha misión estaba solamente a la altura del obispo Joseph Ratzinger, quien fuera uno de los principales ideólogos de Juan Pablo II.

El líder de la Iglesia católica, S. S. Benedicto XVI tenía la fortaleza para enfrentar la ausencia y la búsqueda silenciosa de los fieles de su antecesor y también tuvo la dicha de sentir y percibir el cariño, alegría y esperanza que genera entre la sociedad su visita, mirada y oraciones como vicario de Cristo.

El entonces sucesor de Pedro, con esa sabiduría que lo caracteriza, adoptó una de las decisiones más sorprendentes e inesperadas en la historia de la Iglesia católica, renunciar al cargo de máximo jerarca de la misma.

Estoy convencido, y así lo espero, que el ahora Papa emérito será sin duda un referente especial para su sucesor, puesto que pocas personas como él han tenido el privilegio de vivir en el centro de las decisiones más importantes de la jerarquía católica y de sus vicisitudes.

Aún cuando algunos críticos han destacado sobre cierta disminución del número de la feligresía católica, durante estas últimas semanas hemos podido advertir la sorpresa y expectación e impacto que han generado en el mundo los acontecimientos en El Vaticano, lo cual no es fruto de la improvisación ni de la casualidad, sino de la fortaleza de los valores del catolicismo y de sus fieles seguidores, los cuales son la verdadera esencia de las instituciones.

Ahora, S. S. Francisco llega en un ambiente de enorme expectación, además de lo inédito de la renuncia de su antecesor, por el mensaje y acciones que realizará para enfrentar los enormes retos y cuestionamientos que se le hacen a la Iglesia y a su jerarquía.

Estoy convencido de que los valores del humanismo católico que tienen una tradición milenaria tendrán suficiente fuerza para continuar llevando esperanza a los desamparados, amor a quienes carecen de él, y reconciliación en la paz a los que se han alejado de sus propósitos por el alejamiento de lo verdaderamente trascendente en la vida.

En la primera misa del obispo Jorge Bergoglio, fiel y congruente con sus convicciones, ahora como máximo jerarca de la Iglesia católica, envió al mundo un mensaje de humildad y lo convocó para hacer brillar la estrella de la esperanza, para ser custodios de la creación, tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en que vivimos; preocuparnos uno del otro en la familia, protegernos recíprocamente en la confianza y en el respeto, y su Santidad destacó también en este mensaje que cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido, sin dejar de señalar que en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

                *Abogado postulante

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