Mancera: construyendo un gobierno amigo

Armando Román Zozaya

20/03/2013 03:07

Mancera: construyendo un gobierno amigo

La semana pasada, al cumplirse 100 días de que tomó las riendas del Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera rindió un informe de labores. Entre otras cosas, destacó que encabeza un “gobierno amigo”. Pero, ¿“amigo” de quién? Obviamente, el señor Mancera quiere decir que su administración es amiga de la gente. Y sí, es cierto que su gobierno ha intentado acercarse a los ciudadanos, sin embargo, hay algunos asuntos que, si Mancera y su equipo resolvieran, coadyuvarían a construir esa amistad que el jefe de Gobierno anhela.

Los franeleros son un ejemplo de lo anterior. Si don Miguel busca que él y los ciudadanos sean amigos, bien haría en combatir con todo a quienes se creen los dueños de las calles, así como a aquellos policías que se coluden con los viene-viene. Este es un tema crucial, que llama mucho la atención de los habitantes del DF.

Otra cuestión igualmente relevante está dada por los comerciantes ambulantes, quienes, por ejemplo, colocan en las banquetas anafres o tanques de gas, hierven aceite y hacen fritanga. Esto podría resultar en un accidente. Además, los ambulantes no pagan impuestos y generan suciedad. Todo esto molesta mucho a la ciudadanía. Lo mismo ocurre con relación a quienes venden mercancía robada y/o pirata en plena vía pública, con los vagoneros del Metro, con los “ciudadanos” que tiran basura en la calle, con quienes no respetan el reglamento vial, pero ni por accidente, etcétera. Ahí hay áreas de oportunidad muy importantes para Mancera y su gobierno. Se trata, de hecho, de oportunidades concretas para que la administración de don Miguel construya un gobierno amigable para con quienes sí pagan sus impuestos, sí intentan cumplir la ley.

El asunto de los “estudiantes” de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México es otro de gran importancia ya que, para muchos defeños, es inaceptable que un grupo de estos muchachos haya tomado las instalaciones administrativas de la universidad y, después de cuatro meses, las hayan entregado ayer. Justo lo mismo pasó con otros “alumnos” de esta misma institución, quienes tomaron los diversos planteles de la misma. Si el señor Mancera habla de un gobierno amigo y eso es lo que desea construir, sería conveniente que atienda este tipo de problemas, que no permita que la legalidad sea violentada así, sin que haya consecuencias para los involucrados.

El tema de los manifestantes es asimismo crucial: un día sí y otro también desquician la urbe, bloquean el tránsito y hasta vandalizan por aquí y por allá. Si bien nadie está pidiendo que Miguel Ángel Mancera y su administración violenten los derechos humanos de la ciudadanía, sí sería útil que, por ejemplo, se buscase reglamentar las marchas y se construya una mejor convivencia entre quienes quieren manifestarse y quienes sufren las consecuencias de esto. De la misma forma, es un error que, en aras de la libre expresión, se permitan actos vandálicos: si llegasen a ocurrir, la policía debe actuar inequívocamente, lo que contribuiría a que quienes aquí vivimos sintamos que, efectivamente, el gobierno es nuestro amigo.

Los microbuseros constituyen una gran oportunidad para que Mancera construya esa amistad que mencionó hace unos días. Como es bien sabido, quienes manejan micros suelen comportarse como quieren; no respetan regla alguna. ¿Por qué no meterlos en orden? ¿Por qué no aplicarles la ley cuando así sea necesario? Ahí hay espacio, insisto, para que el gobierno de la ciudad haga las cosas mejor que hasta ahora y, de esta manera, los ciudadanos veamos en él un amigo.

Por supuesto, es también esencial que la autoridad del DF continúe esforzándose para combatir a los secuestradores, extorsionadores, ladrones, asesinos, violadores, etcétera. Si Mancera y los suyos hacen del DF una ciudad segura, es decir, más que al día de hoy, muchos sabremos apreciarlo; Miguel Ángel Mancera y su gobierno se habrán ganado nuestra amistad.

Ojalá, pues, que la recién estrenada administración de la Ciudad de México se haga de muchos amigos entre los ciudadanos: es por el bien de todos.

                Twitter: @aromanzozaya

Redes sociales

Comparte tu opinión