La misión imposible del tacón

Anna Bolena Meléndez

La amistad con el ex debe venir después de un periodo de lejanía. 22/03/2013 00:03

La misión imposible del tacón

6:50 a.m. y yo leyendo la página de ActitudFem que me ha servido de gran fuente de inspiración para mis tacones. Rebuscándome la columna de hoy, me encuentro con un artículo titulado: ¿Quieres ser amiga de tu ex?, con unos cuantos puntos importantes para considerar.

En el pasado busqué ser amiga de mis ex. Debo decir que lo logré, no con todos, porque no todos se merecen mi amistad, pero sí con los que la vida me llevó a mantenerlos cerca. Eso sí: cerca, mas no revuelta. Puedo decir que llevo una relación cordial con casi todos mis ex. Si nos vemos, nos saludamos con cariño; los cumpleaños nos tenemos en cuenta y en mi boda obtuve sus felicitaciones.

La era contemporánea ha dejado en el antaño los odios con los que las parejas se separaban. Incluso los que truenan a causa de una infidelidad, llegan a encontrar el camino de la buena onda y deciden no odiarse para siempre; es mejor llevar la fiesta en paz. 

Sin embargo, incluso por experiencia propia, puedo decir que la amistad con el ex debe venir después de un periodo de lejanía. Aunque nuestra frase favorita cuando tronamos sea: “podemos ser amigos”, la realidad es que eso sólo se dice de una manera diplomática y como para no rasgarnos más el corazón de lo que ya lo tenemos. Pero de ahí a que al otro día nos llamemos para ver qué hacemos el viernes con nuestro grupo de amigos, sería una fantasía que bien nos podría romper más el corazón.

Hay quienes lo intentan y fallan. Tras ser pareja, tratan de volver unos pasos atrás y ser amigos… que terminan en la cama. Es infalible. El dicho “en donde hubo fuego, cenizas quedan” tiene algo de cierto, sobre todo cuando el corazón anda en carne viva.

Los sentimientos se confunden y las Cirilas nos engañamos a nosotras mismas con argumentos como: “podemos ser amigos y tener sexo”. ¡No, no, no! Eso siempre acaba frente a un bote de helado de chocolate.

La realidad de esto es que lo que exCirila busca de su exCirilo es que reaccione, que se dé cuenta de la gran mujer que perdió y vuelva de rodillas arrepentido de todos sus pecados y con la promesa de cambiar hasta lo que no puede. Lo que pasa es que nunca lo vamos a aceptar porque está más cool nuestra coraza de: “yo con él no vuelvo ni loca, pero más vale malo por conocido que bueno por conocer”. ¡Sí, aja! 

Ellos, por su parte, terminan sintiéndose como cucarachas panteoneras al darse cuenta de las ocultas intenciones de Cirila que para ese momento ya teje en su casa un edredón de falsas esperanzas con el que cubrirá las desilusiones de mañana.

La amistad postamor tiene sus tiempos. Lo primero que se debe hacer es alejarse tanto que no puedas ni olerlo. Borrar sus teléfonos, sacarlo de tus redes sociales y no ir a los lugares que él frecuenta. Ocasionar encuentros fortuitos —a propósito— solamente traerá nuevos dolores de cabeza.

Cuando pase el tiempo y el corazón sane, siempre se puede volver a conectar con él. Si el cariño prevalece, la amistad llegará, si no, la vida sigue y cosas buenas llegarán para ambos. 

La necesidad por ser su amiga después de tronar solamente responde al pánico que da alejarse de la persona que amas o que alguna vez amaste. Pero lo que sí puedo asegurar es que cuando el corazón se limpia de todos los dolores, ser o no su amiga deja de ser tu prioridad.

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