Metamorfosis de la medicina

Alfonso Aguilar

Cuando la clínica se hace de prisa e incompleta, esa deficiencia se pretende subsanar con el concurso de la tecnología. 17/03/2013 00:26

Metamorfosis de la medicina

SALUD. Expertos observadores del momento por el que transita el ejercicio de la medicina señalan que se está asistiendo a un debilitamiento sin precedentes de la aptitud propiamente clínica, y que la acuciosidad y el refinamiento de los médicos para allegarse información relevante y detallada está en vías de extinción. La elaboración de la historia clínica, que ahora incluye el expediente electrónico, que hasta hace poco constituía la verdadera base de sustentación de todo el proceso de atención, se va convirtiendo en una actividad rutinaria y desdibujada. También advierten respecto a la falacia que se esconde en la idea de que las poderosas tecnologías para el diagnóstico hacen innecesario un trabajo clínico detallado y preciso. Cuando la clínica se hace de prisa e incompleta, esa deficiencia se pretende subsanar con el concurso de la tecnología que, sin orientación precisa, adquiere una forma de uso marcadamente indiscriminada desprovista de la selectividad requerida. Las consecuencias de todo lo anterior son: 1) Utilización innecesaria de recursos que derivan en costos por diagnóstico injustificadamente elevados. 2) Aumento de la probabilidad de resultados falsos positivos, con la consecuente necesidad de utilizar más recursos para aclarar el porqué de un hallazgo no previsto. 3) Saturación del tiempo de uso de la tecnología que ocasiona en el Sector Salud el diferimiento de estudios, aún de aquellos con verdadero carácter urgente. 4) Agudización de los problemas de mantenimiento de los equipos, cuyo uso intensivo e indiscriminado elevan la probabilidad de averías que retrasan o difieren el proceso de diagnóstico. 5) Molestias innecesarias de los pacientes al exponerse a procedimientos no estrictamente indicados. 6) Mayor subordinación-dependencia de la tecnología que acrecienta el analfabetismo clínico.

Os recuerdo un artículo escrito hace 13 años por el doctor Ruy Pérez Tamayo titulado La transformación de la medicina, en donde recuerda la invención del estetoscopio por R. Laënnec en 1816, sobre el que señala que el inicio del uso de este sencillo instrumento predicaba ya dos de las tres modificaciones principales que la tecnología introdujo en la relación médico-paciente tradicional: a) La interposición de un instrumento entre el médico y el enfermo, que le revela al médico datos que el paciente ignora y sobre los que no tiene control alguno; y b) Mayor confianza del médico en los datos recogidos por medio del instrumento que se afirma son más objetivos, que las opiniones y quejas del paciente. Con la introducción de los Rayos X en la tecnología médica, en los primeros años del siglo XX se completó la transformación de la relación médico paciente porque c) Con las radiografías, el primero podía estudiar diversas estructuras internas del segundo sin que éste estuviera presente. No hay duda sobre el creciente debilitamiento de los estrechos lazos que sustentan la relación médico-paciente tradicional. Relación que como acertadamente señalaba el doctor Ignacio Chávez era la de una confianza (la del paciente) frente a una conciencia (la del médico).

Os comento que ya es un lugar común señalar las deficiencias de la información contenida en las historias clínicas. Se tiene la impresión de que los médicos jóvenes o en formación que usualmente son los responsables de elaborar las historias clínicas ya no cultivan la obtención y registro minucioso de los datos que se obtienen a través del interrogatorio y exploración física en los enfermos. Se puede afirmar que salvo algunas excepciones las nuevas generaciones están abandonando el método clínico como se utilizaba antes. Parece ser un fenómeno irreversible y  las razones son múltiples. Mucho tiene que ver el ambiente en que se desenvuelve la educación de los futuros médicos y la propia práctica profesional tanto en el sector público como en la iniciativa privada.

TRES APOSTILLAS. Parece haber cierta relación entre la merma cuantitativa y cualitativa en el correcto uso del método clínico y la aplicación creciente de la tecnología en la práctica de la medicina. En principio y en teoría, ambos aspectos del ejercicio profesional de la medicina no tendrían que ser mutuamente incluyentes ya que son facetas complementarias que el médico utiliza en el  conocimiento del paciente para establecer el diagnóstico de la enfermedad. Sin embargo, en la práctica llega a ocurrir que la relación entre ambas suele ser asimétrica, con un predominio acentuado del uso (y abuso) de la tecnología médica sobre el ejercicio del método clínico. SALUD Y SALUDOS.

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