Telecomunicaciones: el consenso
Alberto Begné Guerra
18/03/2013 02:58
El Pacto por México sigue dando frutos. El proyecto de reformas en materia de telecomunicaciones, anunciado hace una semana, es producto de negociaciones y acuerdos que, en los años recientes, resultaban impensables. El rediseño de las reglas del juego en este sector estratégico para el crecimiento económico, el desarrollo social y la consolidación democrática, no parecía viable debido a la dimensión y el poder de los intereses involucrados. Las presiones, por un lado, y la oferta de beneficios, por otro, configuraron una relación perversa entre el poder público y el privado, con efectos paralizantes. Para gobiernos, partidos políticos y legisladores, la disyuntiva planteada por los grandes grupos del sector de las telecomunicaciones estaba clara: confrontación o sumisión. Y la estrategia era más o menos sencilla: aglutinar o aislar; ofrecer o amagar; premiar o castigar. En estas condiciones, el único antídoto eficaz era la construcción de un amplio consenso político.
La señal del lunes pasado fue muy clara: en el marco de la pluralidad, con apego al ordenamiento constitucional, con certezas de legalidad para todos los jugadores, el poder público se ejerce para situar los intereses del país, representados por el gobierno y la mayoría parlamentaria —surgidos del voto ciudadano—, por encima de los intereses particulares. Al margen del desenlace de los procesos legislativos y de cambio institucional derivados de la iniciativa de reformas, cuya puntualización y realización exigirán talento y tiempo, la concepción y articulación de los acuerdos que le dan sustento tienen significados de enorme valor. Quizá los dos más relevantes sean, por una parte, la acreditación de la autonomía del presidente Peña Nieto ante los grandes grupos de interés privado —contra muchos pronósticos— y, por otra parte, la responsabilidad democrática de los dirigentes de los tres principales partidos.
No dejan de llamar la atención, por ello, los cuestionamientos a la lógica de los consensos que ha animado los proyectos de reformas surgidos en el marco del Pacto por México. La discusión acerca de los consensos en las democracias es uno de los debates clásicos del pensamiento político y, sin duda, tiene plena pertinencia cuando son asumidos como una exigencia de uniformidad o degeneran en una pretensión de unidad monolítica. Sin embargo, cuando expresan el resultado de negociaciones en la pluralidad y, en última instancia, reflejan el entendimiento y la coincidencia sobre intereses estratégicos en un momento y una circunstancia que, como en nuestro caso, no permiten seguir aplazando cambios de fondo, ya que sin ellos los daños serían irreparables, entonces los consensos, lejos de erosionar la pluralidad democrática, resultan vitales para dotarla de eficacia y viabilidad.
*Socio consultor de Consultiva
abegne.guerra@gmail.com
