La izquierda dialogante y reformista

Alberto Begné Guerra

11/03/2013 02:45

La izquierda dialogante y reformista

La decisión de la dirigencia nacional del PRD de firmar el Pacto por México le ha permitido a la izquierda recuperar un espacio imprescindible para incidir en las reformas legislativas y las políticas públicas que, sin duda, modelarán el futuro del país en el mediano y largo plazos. Sin embargo, también le ha abierto nuevos frentes de conflicto dentro de este flanco ideológico. De López Obrador y sus seguidores era previsible, pues además de inscribirse en su trayectoria, forma parte de su naturaleza predemocrática. Su valor y sus cualidades, en todo caso, residen en la fuerza de un liderazgo socialmente muy significativo, aunque anclado en la visión y los postulados del populismo y el nacionalismo. Lo que, en cambio, ha resultado, por decir lo menos, extraño, es el discurso de Marcelo Ebrard en su singular y desorbitada reaparición pública.

Las críticas lanzadas a los dirigentes perredistas y, de paso, a los gobernadores y al jefe de Gobierno del Distrito Federal que, como exige la responsabilidad democrática, dialogan, negocian y pactan con el gobierno de la República, son un despropósito desde todos los puntos de vista. Su propuesta para encabezar el PRD es el aislamiento y, en efecto, la destrucción de la única vía transitable para incidir en los procesos de cambio que está experimentando y necesita México. Ha dicho que la firma del Pacto y la interlocución con el gobierno de Enrique Peña Nieto desdibujan la identidad de la izquierda, cuando sus problemas de identidad han sido producto justamente de la subordinación de los contenidos programáticos a los vaivenes caprichosos de los liderazgos individuales. No propone, pues, un cambio político e institucional, sino un interés personal. Quiere ser el nuevo caudillo perredista: la antítesis de la izquierda democrática, moderna y constructiva que el país requiere. Ebrard, próximo al grupo de René Bejarano, y ya muy lejano al de López Obrador, se ha colocado en medio de la nada, mientras la corriente mayoritaria del PRD, Nueva Izquierda, se abre paso hacia la aspiración socialdemócrata de sus dirigentes.

El Pacto por México ha dado ya frutos que, sin duda, son triunfos para las causas de la izquierda, desde luego en terrenos donde se han dado coincidencias con el PRI y el PAN. Vendrán, también, las discrepancias, sobre todo con las reformas fiscal y energética. Pero esto no debe afectar los consensos mínimos ya alcanzados. Y será precisamente en esas discrepancias donde se encontrarán los rasgos de una identidad diferenciada. Lo cierto es que quienes cuestionan la estrategia adoptada por la dirigencia del PRD contravienen la esencia doctrinal y la experiencia histórica de las izquierdas democráticas que, por definición, son dialogantes y reformistas.

                *Socio consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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