El cochinero de Cerda

Adrián Rueda

El alumno de René Bejarano mintió ante autoridades federales. 18/03/2013 01:35

El cochinero de Cerda

Como si hubiera hecho una gracia al intentar engañar a autoridades y ciudadanos en busca de un hueso como árbitro en las elecciones, el bejaranista Luigi Paolo Cerda cínicamente tomará un puestazo de consolación en el Instituto Electoral del DF, luego de haber sido destituido como consejero por tramposo.

El alumno de René Bejarano mintió ante autoridades federales al asegurar que su firma en documentos oficiales que lo avalan como directivo del PRD hasta 2008 —lo cual lo hacía inelegible para el cargo de consejero electoral— fue falsificada por su partido.

Cerda había eludido el primer filtro de la Asamblea Legislativa del DF, donde los diputados de la Comisión de Procesos Electorales, a cargo del también bejaranista Héctor Hugo Hernández, no vieron ninguna irregularidad y lo eligieron.

Los seguidores del de las ligas no contaban con que iba a ser impugnado por Jaime Poy, antiguo funcionario del IEDF que se sabía toda la historia y que además estaba resentido porque lo habían corrido del Instituto luego de varios años de labor.

Con todo y las contundentes pruebas del fraude en la documentación, los sumisos magistrados del Tribunal Electoral capitalino, comandados por Adolfo Riva Palacio, avalaron la elección bejaranista; la impugnación llegó al TEPJF, hasta donde las ligas de Bejarano no tienen alcance, y ahí le dieron palo al ilegal consejero.

Cuando parecía que todo había terminado con la destitución, la presidenta del IEDF, Diana Talavera —para variar, bejaranista—, salió a decir que Cerda puede regresar como director en la Unidad Técnica del Centro de Formación y Desarrollo del Instituto, con un sueldo de 47 mil pesos.

Está bien que sean adoradores de las prácticas de Bejarano, quien a pesar de haber sido exhibido en video tomando dólares ajenos para favorecer a un empresario con contratos en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ahora aparezca en público como uno de los máximos líderes del PRD, pero se trata del árbitro electoral.

Está claro que al de las ligas no le preocupa acabar con la poca credibilidad de la institución, con tal de seguir pegado a la ubre pública; por eso promueve que en lugar de estar enfrentando una demanda penal, un tipo que intentó verle la cara a todo el mundo sea premiado con 47 mil pesos mensuales, más jugosas prestaciones.

Ese es el cinismo de los perredistas que han corroído todo el gobierno y los órganos que deberían ser autónomos en la capital; Cerda no perdió nada, fue consejero y cobró como tal durante tres meses, y como fue destituido por transa, ahora le dan una plaza en el mismo órgano al que defraudó.

¿Con qué calidad moral Diana Talavera —quien también llegó entre fuertes cuestionamientos— puede presidir el IEDF, que se supone es garante de la legalidad?

Con razón la presidenta necesita que su mentor, el diputado Héctor Hugo Hernández —qué cosa, también bejaranista— tenga que estar hablando cada rato a los consejeros del IEDF para pedirles que “ayuden a Dianita”, que recuerden que ellos también llegaron al cargo por bendición de los diputados.

Y cómo no iba a recibir ayuda desde Donceles Talavera, si su marido, Guido Benjamín Hernández, fue secretario técnico en el Comité de Aduanas con Héctor Hugo, cuando el tlalpense era diputado federal en la legislatura anterior.

Y mientras todo mundo se bate en el cochinero de Cerda, en el ring de Donceles inicia otra pelea en lodo por ver quién será su sustituto.

CENTAVITOS… No falta nada para que uno de los temas más álgidos que trae Jorge Gaviño avance en Donceles. El panalista está muy interesado en revisar el fideicomiso para becas que la ALDF firmó la legislatura pasada con instituciones como la UNAM e IPN, entre otras, y que sirvió para que varios diputados —qué raro— se atascaran de dinero; lo peor es que los recursos los quieren poner en manos de la diputada fósil Yuriri Ayala, que es —¡adivinaron!— otra bejaranista.

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