Habemus jefe de Gobierno
Adrián Rueda
Dijo con toda claridad que ha tenido que limpiar parte del cochinero que dejó Ebrard. 15/03/2013 00:10
El informe de sus primeros 100 días al frente del Gobierno del Distrito Federal fue el pretexto ideal para que Miguel Ángel Mancera diera un golpe en la mesa y se asumiera como el nuevo jefe político de la izquierda en la ciudad.
Lo de menos fue el informe y los ejes temáticos que explicó en su multitudinario evento de ayer en el Auditorio Nacional, sino el mensaje de que la capital caminará al ritmo que él marque, sin importar a quién le guste o no.
El verdadero mensaje no estuvo en el evento de ayer, sino en el maratón de entrevistas que un día antes dio a varios medios y en las que dejó en claro que no sólo es el jefe de Gobierno, sino el jefe político en la capital.
Lo dijo con todas sus letras y entrecomillado: “ahora yo soy el jefe político de la ciudad”, lo cual tiene otra connotación y que cada quien lo lea como le acomode.
Por supuesto que el destinatario fue Marcelo Ebrard, quien públicamente lo ha criticado por su cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, lo cual no hizo la menor mella en Mancera.
Dijo con toda claridad que en sus primeros días al frente del GDF ha tenido que dedicarse a limpiar parte del cochinero que le dejó Marcelo, como la estatua del dictador de Azerbayán que fue retirada de Reforma y el conflicto de la Universidad de la Ciudad de México, entre otros, a los que Ebrard no le quiso entrar.
Ante todo el que quisiera oírlo, Mancera dejó en claro que él manda, él ordena y dicta la forma de gobierno que quiere, que le tiene sin cuidado lo que diga Marcelo y que quien no esté de acuerdo puede agarrar sus chivas y buscar otros horizontes.
Nada más hay que revisar el contenido de las entrevistas que dio para entender que a partir de hoy “habemus jefe de Gobierno” y que Mancera no es el flanecito que varios pensaban.
Dijo con todas sus letras que él seguirá cultivando una buena relación con Peña Nieto y con el gobierno federal porque con ello ganará la ciudad y hasta puso un par de ejemplos; dejó entrever que si Marcelo no estableció una relación con Los Pinos, ese fue su problema.
Y para que no quedaran dudas de que Mancera no es lo mismo que su antecesor, hizo énfasis en que la columna vertebral de sus acciones será el respeto a los derechos humanos, con lo cual le mandó un guiño al ombudsman Luis González Plascencia, a quien Ebrard atacó con todo porque no se alineó con él.
Pero el jefe de Gobierno no sólo se ocupó de ponerle un alto a su antecesor, sino que también dejó en claro que, si bien es cierto que reconoce la influencia política de la tribu de IDN, tampoco le tiene miedo a René Bejarano y no teme que le mueva el tapete.
Tuvieron que pasar 100 días, pero al fin Mancera se asume como el nuevo líder de la izquierda en la ciudad.
CENTAVITOS… Luego de instalar hoy oficialmente el segundo periodo ordinario de sesiones en la Asamblea Legislativa, el grupo parlamentario del PRD entrará de lleno a la grilla para afinar su agenda legislativa para la ciudad. Como se durmieron en sus laureles y nadie previó que este fin de semana es puente, a los amarillos se les cebó la intención de realizar su reunión plenaria en Cuernavaca y cuando quisieron reservar ya no había habitaciones suficientes para todas las tribus y sus colados; tendrán que quedarse a respirar el smog de la ciudad. Lo raro es que la plenaria se realice después de iniciar el periodo y no antes, como es costumbre, pero Manuel Granados sabrá su cuento, aunque no todos lo entienden… Por cierto, aprovechando que se quedan en casa, el dominguito los diputados locales se sumarán a la marcha en contra de la privatización de Pemex, aunque nadie ha hablado de PRIvatizar.
