Cerda desoyó consejos

Adrián Rueda

14/03/2013 00:14

Cerda desoyó consejos

Primero falló una desesperada estrategia de la presidenta del IEDF, Diana Talavera, quien junto con su esposo, Guido Benjamín Hernández, visitaron la casa de Jaime Poy, ex empleado del Instituto, para ofrecerle “lo que quisiera” a cambio de retirar la demanda en contra de Luigi Paolo Cerda. El demandante no cedió: ni dinero ni puestos, exigía legalidad.

Todavía unos días antes de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitiera el fallo que le dejaría fuera del Consejo General del IEDF, sus amigos recomendaban a Cerda renunciar al cargo para evitar una sentencia en contra y tomar un puesto de nivel en el mismo órgano electoral.

Por necedad o quizá esperanzado en que los magistrados federales lo ratificarían, el alumno de René Bejarano se negó a acatar el consejo y prefirió continuar con el litigio, en el que Poy lo denunció por ser inelegible para el cargo.

Cerda incumplía con el requisito de no haber militado en algún partido político al menos en los cinco años anteriores a la elección —realizada en diciembre pasado—, por haber aparecido documentos firmados por él en enero de 2008 como titular de la Comisión de Garantías del PRD.

Luego de fracasar primero ante la Asamblea Legislativa y luego ante el Tribunal Electoral del DF, Poy recurrió al TEPJF para exigir justicia, la cual le fue otorgada ayer, a pesar de que el consejero cesado se había defendido acusando incluso a su partido de haber falsificado su firma.

Con la resolución de ayer, Cerda fue destituido del cargo y la Asamblea Legislativa emplazada a nombrar uno nuevo en un plazo no mayor a 15 días hábiles, lo cual provocó un cotarro y ya empezaron las patadas bajo la mesa entre los diputados.

Para los bejaranistas, el asunto no tiene vuelta de hoja y alegan que se debe proceder a un proceso quitapón; es decir, que si Cerda era alumno del profesor de las ligas, a este oscuro personaje le tocaría poner al sustituto, para lo cual ya hay varios nombres. Solamente que el acuerdo por el que le tocaba esa posición venció en diciembre y ahora es otra negociación, en la que ni las tribus perredistas ni los partidos de oposición están de acuerdo, como no lo están tampoco en el gobierno capitalino.

Esta es otra negociación y, en el caso de los perredistas, se podría cruzar con la renovación de la dirigencia local del PRD e influir en el nombre del sucesor. Nueva Izquierda —o más bien dicho, Víctor Hugo Lobo— quiere revivir a Salvador Guerrero Chiprés, un cartucho quemado que quedó en la orilla a fin de año; Bejarano juega con una baraja más amplia, entre la que sobresale Bernardo Valle y, por el lado del GDF, aún no hay nombres.

Ahora que fue destituido, Cerda no tiene empacho en ocupar un lugar importante en el IEDF y los bejaranistas tampoco lo tienen en dárselo, a pesar de haber intentado engañar a todos, dañando con ello la imagen de la institución. Solamente que su necedad por aferrarse como consejero y su posterior inhabilitación complican la operación política, sobre todo porque el TEPJF sólo se pronunció por su renuncia; falta ver qué dice la PGR, a través de la FEPADE, por la falsedad de declaración.

CENTAVITOS… Donde ni yendo a bailar a Chalma los constructores Grupo ACBC se saldrán con la suya es en la llamada Jolie Plaza, en Jardines del Pedregal, toda vez que el jefe de Gobierno aseguró ayer que sobre su cadáver estos constructores, y todos los que estén fuera de la ley, tendrán el permiso de apertura y conclusión de obra, por dos sencillas razones: la primera, porque para su construcción violaron la ley utilizando un amparo multiusos y, la segunda, porque los vecinos del lugar temen que la zona colapse por un ilegal funcionamiento. Y si Mancera ya dio la cara y ordenó a la PGJDF el resguardo del espacio, ni modo que el jefe delegacional, Leonel Luna, o el Tribunal de Justicia del DF no vayan a hacer lo mismo. Seguro harán equipo para devolver la zona a la legalidad.

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