Diego Rivera y el sueño de una tarde en CU
El pintor mexicano debía, por contrato, decorar toda la fachada del Estadio Olímpico, pero el presidente Miguel Alemán no lo dejó
CIUDAD DE MÉXICO.
El testigo de las rencillas entre Diego Rivera y el presidente Miguel Alemán está ahí, a la vista de todos. En Insurgentes Sur, frente a la Rectoría de la UNAM y la Biblioteca Central, detrás de una reja de barrotes negros. Es el mural que adorna la fachada del Estadio Olímpico de CU, inconcluso por una pelea entre el pintor y el político.
El entonces presidente Miguel Alemán le retiró el presupuesto que había para hacer el mural a Rivera, porque Diego se empezó a meter con su política y al presidente Alemán no le gustó nada. En ese entonces los presidentes tenían mucho poder, más que ahora”, cuenta Juan Coronel Rivera, curador y nieto de Diego Rivera.
El 2 de junio de 1952, el arquitecto Carlos Lazo, encargado de construir Ciudad Universitaria, y Diego Rivera, el afamado muralista mexicano, firmaron un contrato en el que se le pedía al pintor decorar los 14 mil metros cuadrados que abarcan la fachada del estadio Olímpico, compromiso que no se cumplió.
Se contrata a Diego Rivera para que se ejecutara el decorado total del perímetro del estadio, el perímetro exterior y aparte para que realizara los trabajos de decorado en el palco presidencial”, comenta Coronel Rivera.
En el contrato se estipula que Diego Rivera recibió 300 mil pesos a cambio de presentar los bocetos de su obra, cubrir los honorarios de las cuadrillas de obreros, los del maestro Luis G. Serrano y los de él mismo.
De los murales del estadio Olímpico están todos los bocetos, hasta el último trazo. Lo que vemos ahora apenas es el 20 por ciento de la obra que se esperaba. No cumple con el Estadio Olímpico por culpa de Miguel Alemán. El objetivo de Diego Rivera era que se pudiera repasar la historia de México con una vuelta al estadio”, relata el nieto del muralista.
La verdadera historia del mural de Diego Rivera en el Estadio Olímpico Universitario. Una investigación especial de @serolf2888. pic.twitter.com/UXf9d1sdih
— Imagen Deportes (@ImagenTVDeporte) 10 de febrero de 2018
En la versión oficial se dice que el muralista no pudo terminar su obra por problemas de salud.
Sin embargo, en la biografía de Diego Rivera se explica que un día el pintor se atrevió a mentarle la madre, con megáfono, a Miguel Alemán en una visita que el presidente realizaba a Ciudad Universitaria. Lo que es cierto es que una rencilla entre el artista y el político evitó que la historia de México quedara plasmada en una vuelta al estadio.
Miguel Alemán detuvo la obra. Qué tanto fue real que le mentara la madre, no lo sé. Eso lo cuenta en su biografía. Diego era un poco llevado en su biografía. Hay muchas cosas que ya sabemos que sólo era para darle un poco de color al asunto. Lo que era un hecho es que Diego atacó a Miguel Alemán políticamente y el presidente, en represalia, le detiene el mural del Estadio Olímpico. Si pasó el encuentro en Ciudad Universitaria, si le mienta la madre, no sabemos, históricamente no hay un registro, sólo en su biografía”.
LE QUITARON SUS HERRAMIENTAS
Diego Rivera no podía acercarse al Estadio Olímpico. Una vez que el entonces presidente Miguel Alemán ordenó que se parara el mural del inmueble, el pintor mexicano no tenía autorización ni para sacar los andamios, herramientas y materiales que eran de su propiedad. Tuvo que escribirle una carta a Luis Garrido, en ese entonces rector de la UNAM, para poder recuperar sus utensilios de trabajo.
Todo el material para hacer la cimbra, los polines, los andamios eran de Rivera, pero no se los dejan sacar en castigo. Rivera le hace una carta al rector, diciendo que eso era de él. Que él lo había pagado, que lo habían llevado, porque ellos no tenían el dinero suficiente para comprar todo eso y tenerlo a tiempo para iniciar la construcción”, confiesa Juan Coronel Rivera, el nieto del pintor.
La carta tuvo efecto. Rivera pudo recuperar su material, que también utilizaba en la construcción de su Museo Anahuacalli.







