CIUDAD DE MÉXICO, 1 de septiembre.- Con los Santos de Nueva Orleans, colocados como uno de los equipos favoritos, y las Panteras de Carolina, que año tras año se consolidan como un conjunto competitivo, los Halcones de Atlanta y los Bucaneros de Tampa Bay tendrán un año complicado en la División Sur de la Conferencia Nacional.

Los Santos son sin duda el equipo favorito de este sector, e incluso algunos expertos lo colocan entre los favoritos para pelearle a Seattle, San Francisco y Filadelfia el lugar de honor en la NFC.

Nueva Orleans tiene una de las ofensivas más explosivas de la NFL y también con una de las defensas más temidas. Si de equilibrio se trata, actualmente uno de los mejores ejemplos es el equipo dirigido por Sean Payton.

La ofensiva de los de negro y oro terminó como la cuarta mejor de la NFL en 2013 con un promedio de 399.4 yardas por partido, el segundo mejor ataque aéreo con 307.4 en promedio de yardas, y el décimo en puntos con 25.9.

La defensiva acabó también como la cuarta mejor con apenas 305.7 yardas y 19 yardas en contra por partido.

En cuanto a balance, los rivales de la división están lejos de los Santos.

Las Panteras son tal vez los que más se acercan, sobre todo por la gran defensiva que en 2013 acabó sólo detrás de Seattle: permitieron 301.2 yardas y 15.1 puntos por partido.

Pero al ataque, las cosas no fueron tan bien. Cam Newton acabó como el décimo quinto mejor pasador con 3,379 yardas y el de Carolina fue el ataque aéreo número 29 de los 32 equipos. Por tierra, DeAngelo Williams sumó apenas 843 yardas, con apenas tres TD’s, y el ataque terrestre fue el 11 de la Liga.

Los Halcones fueron el lugar 14 de la NFL en ataque, a pesar de sufrir lesiones de varios de sus jugadores clave, y su quarterback Matt Ryan lanzó para 4,515 yardas, 26 TD’s y 17 intercepciones. La defensiva  fue factor  principal para una escandalosa marca de 4-12, un año después de haber llegado hasta el juego de campeonato.

Los Halcones permitieron 379.4 yardas por partido y 27.7 puntos para ubicarse en el lugar 27, por lo que el coordinador Mike Nolan, quien estará en su tercer año con Atlanta, deberá aplicarse.

Los Halcones firmaron a los veteranos tacles Paul Soliai y Tyson Jackson, al safety Dwight Lowery, a los esquineros Josh Wilson y Javier Arenas... nada espectacular; usarán también a novatos como el tacle Ra’Shede Hageman y el safety Dezmen Southward.

Finalmente, los Bucaneros estrenarán coach con la llegada de Lovie Smith, cuya principal tarea es mejorar el peor ataque la NFL en 2013, y lograr una defensa intimidante como lo hizo con los Osos de Chicago hace unos años.

La defensiva finalizó en el lugar 17 con 348 yardas y 24.3 puntos permitidos por partido.

Pero la ofensiva es de risa, por ello  Smith trajo como coordinador ofensivo a Jeff Tedford, quien fue head coach en UCLA durante 11 años. El quarterback será el recién llegado de Chicago, Josh McCown, cuya mejor temporada fue en el ya lejano 2004 con 2, 511 yardas, 11 TD’s y 10 intercepciones.

 

NFC Sur

Nueva Orleans aspiran a la santidad

Pensar en los Santos de Nueva Orleans ya no es sólo pensar en Drew Brees y el circo aéreo más espectacular de la NFL. Ahora Nueva Orleans tiene el paquete completo, gracias a Rob Ryan, su coordinador defensivo.

Él ha sido el arquitecto de una defensiva envidiable en Nueva Orleans, capaz de robar balones, generar capturas y hacer jugadas a lo largo y ancho del emparrillado.

Finalmente Brees y su circo aéreo tienen el complemento perfecto y, con ello, las expectativas en Nueva Orleans sólo pueden generar ilusión de un nuevo viaje al Super Bowl (fueron monarcas del  Super Bowl XLIV).

No es descabellado. La ofensiva no ha perdido un paso incluso ante la salida del dinámico Darren Sproles. Y la defensiva, cuarta mejor de la NFL en 2013, tiene un año más de experiencia con el sistema de Ryan.

Más importante aún, el equipo se deshizo de varios elementos veteranos y trajo a jóvenes que se ajustan mejor a lo que se pretende, una unidad rápida y agresiva, aunque, cuidado, sin liderazgo.

Pero en la NFL son los puntos y las ofensivas los que atraen los reflectores y nadie lo hace mejor que Brees y su blanco predilecto, Jimmy Graham, quien jugará buscando un contrato millonario en 2015, por lo que debe ser un buen año para él.

Obviamente, el primer reto para Santos está con ellos mismos:  repetir la actuación defensiva de hace un año.

Habiendo superado eso, la tarea no es mucho más sencilla dentro de la división, especialmente con Carolina.

Pero los Santos serán protagonistas en el futbol de enero y, si las cosas salen como ellos lo planean, tal vez, también en febrero, en Arizona, en el Super Bowl.

 

Carolina, al acecho con las Panteras

La fórmula que utilizaron las Panteras en su improbable camino al éxito en 2013 es una de las más antiguas del deporte: es imposible perder cuando no te anotan puntos.

El desafío para esta nueva campaña es replicar el éxito del año pasado, de mantener a la defensiva en modalidad de ataque y que la ofensiva haga lo necesario para ganar.

La primera de esas cuestiones no parece complicada, a fin de cuentas, Luke Kuechly es el mejor linebacker central de la NFL y la línea defensiva está a la altura de cualquier reto.

Es en la ofensiva donde los problemas aparecen para las Panteras.

Su quarterback Cam Newton ha alternado años buenos y malos durante sus tres temporadas en la NFL y peor el asunto tras perder en la agencia libre a sus dos receptores titulares.

Sin embargo, Carolina atendió esas bajas con la llegada del veterano Jerricho Cotchery y el novato Kelvin Benjamin. Sólo faltará ver cómo se adapta a la NFL y si Cotchery todavía puede aportar luego de años en el papel de reserva en Pittsburgh.

Otro problema que enfrenta Carolina tras dar el paso a la trascendencia, es lidiar con la presión de ser un equipo favorecido, que verá el mejor nivel de su competencia.

Parecen estar preparados para el reto; está claro que son un equipo que pertenece a las Grandes Ligas de la NFC, pero la conferencia, y la misma división con los Santos, son muy competitivas y no les van a perdonar un solo error.

Todo está en el brazo derecho de Newton, y más importante, en su cabeza. Si logra la consistencia deseada, Carolina va a trascender en enero.

 

Halcones de Atlanta vuelan sin rumbo fijo

La imagen de los Halcones de 2013 es la de la decepción y la falta de ejecución; la de los errores no forzados y el infortunio de las lesiones.

Para Atlanta, sólo queda esperar que sea sólo un tope en el camino y no el inicio de una tendencia a la baja para un equipo que cuenta con el talento para olvidar esa marca de 4-12 en 2013.

Sentenciados desde el inicio con la lesión del estelar Julio Jones, y la baja de nivel, también relacionada a la salud del no menos dinámico Roddy White, el ataque de los Halcones voló hacia la mediocridad... por decir lo menos.

Ahora, todos ellos, y un Matt Ryan con muchísimo qué probar, están sanos y listos. Pero ellos sólo pueden llevar el equipo hasta cierto punto. Uno bastante aceptable, por cierto.

Pero cuando un equipo estuvo a tres yardas de llegar al Super Bowl hace apenas dos temporadas, conformarse con mejorar lo hecho en 2013 luce como una tarea mediocre.

Ryan ha mostrado consistencia: lleva tres temporadas al hilo de más de 4,000 yardas, pero tiene una interesante presión tras firmar en 2013 ese contrato de 113 millones de dólares por cinco años.

El problema grave de Atlanta es que la defensiva con la que cuentan no le ayuda mucho para establecer objetivos más altos. En 2013, ese departamento sólo fue mejor que  el de cinco equipos; se necesita de una máquina ofensiva para que esos números defensivos sean admisibles y Atlanta no cuenta con ella.

No hubo grandes adquisiciones y pensar en una mejoría radical es difícil, especialmente con el progreso de Nueva Orleans y Carolina en el sector.

Atlanta mejorará. Pero la pregunta es: ¿cuánto?

 

Los inofensivos Piratas de Tampa Bay

Lo único ofensivo que tuvieron los Bucaneros en 2013 fue el espectáculo que le brindaron a sus aficionados. Fuera de eso no hubo mucho más ataque.

Cuatro triunfos, nueve encuentros con menos de 20 puntos anotados y un sinfín de problemas respaldan el párrafo anterior.

La era de Mike Glennon detrás del centro en Tampa Bay fue breve e infructuosa y ahora es turno del veterano Josh McCown, recién llegado, de tomar las riendas de un equipo que no encontró la fórmula del triunfo durante un inicio de 0-8 en 2013.

Lovie Smith toma el timón del barco bucanero en relevo del polémico Greg Schiano, con la ventaja de que tiene materia prima para establecer las bases de un proyecto alentador.

El corredor Doug Martin no lo hizo mal en acción limitada el año pasado. El veterano receptor Vincent Jackson fue lo único digno de presumir y la llegada de una renovada línea ofensiva y el receptor novato Mike Evans dan esperanza en la bahía.

En defensiva, la cuesta es menos empinada, pero no significa que el trabajo no sea complicado, especialmente tras perder a Darrelle Revis. No obstante, Smith es un especialista en este rubro.

La división es complicada y demandarle a Smith y McCown resultados inmediatos sería por demás injusto, pero hay fundamentos para pensar que Tampa Bay puede mejorar y ser competitivo.