CIUDAD DE MÉXICO, 28 de agosto.- El 95% de las jugadas en la NFL pasan por las manos del quarterback; la temporada regular consta de 16 partidos, muy pocos en comparación con la NBA (82) o las Grandes Ligas (162), por lo que cada duelo tiene un peso específico que magnifica las victorias o las derrotas, los éxitos o los fracasos.

Para muchos, la posición de quarterback es la más ingrata, pues en ella resuenan más los errores que los aciertos.

Tony Romo, Eli Manning y Robert Griffin III lo vivieron en 2013, campaña en la que, una vez más, fueron los chivos expiatorios perfectos para limpiar de culpas a terceros dentro de sus equipos.

Romo, por ejemplo, lanzó para tres mil 828 yardas en 15 partidos, pues por su lesión en la espalda se perdió el último y decisivo cotejo ante Filadelfia. Su balance entre anotaciones e intercepciones fue muy bueno: 31-10 y completó el 63.9% de sus pases.

Pero algunos esperaban que Romo se convirtiera en Dan Marino luego de firmar una extensión de contrato por seis años y 108 millones de dólares en 2013, acuerdo que fue resultado, en parte, de que Antonio Ramiro venía de dos campañas de más de cuatro mil yardas y de que jamás en sus nueve años en la NFL ha bajado del 60% en pases completos y de 90 puntos en rating.

En lo que respecta a Eli Manning, la decepcionante temporada de los Gigantes (7-9) de nuevo provocó que algunas voces pusieran en tela de juicio su capacidad, olvidando con relativa facilidad que el hermanito de Peyton le ha ganado en dos ocasiones a Tom Brady y a los Patriotas en el Super Bowl, siendo las dos veces el MVP.

En 2013 lanzó para tres mil 818 yardas, con 18 TD por 27 intercepciones y no llegó al 60% en completos. Números magros, pero tuvo poco apoyo: la ofensiva terrestre de los Gigantes fue la 29 de la Liga; en cuanto a sus receptores, Rueben Randle tuvo 41 atrapadas para 611 yardas y el estelar Víctor Cruz 73 para 998.

Tras el fracaso, el equipo asumió que la culpa no fue toda de su pasador y por ello es que en el Draft buscaron arroparlo: su primer pick fue Odell Beckham, receptor; segundo, Weston Richburg, centro; cuarto, Andre Williams, corredor.

Por su parte, Robert Griffin III tuvo en 2012 una de las mejores temporadas para un pasador novato: tres mil 200 yardas, con 65.6% en completos, 20 pases de anotación y sólo cinco intercepciones, llevando a Washington a playoffs; quizá por ello la expectativa fue tan alta para 2013, temporada en la que algunas cuentas le fallaron.

Acaso se olvidó que se trataba de un joven de segundo año que además venía de un proceso de recuperación tras una  rotura parcial de ligamentos de la rodilla derecha. 

Pero con todo y sus pleitos con Mike Shanahan (hoy fuera del equipo) Griffin no tuvo números tan dispares con respecto a los de un año atrás en lo que se refiere a completos (60.1%) y yardas (3,203).

Pero el hecho es que el joven pasador  no cuidó el balón de igual forma: 12 intercepciones (por 16 TD’s) y seis fumbles, el doble que en 2012. Los Pieles Rojas no fueron a postemporada y la lupa se colocó encima de RG3, que deberá acostumbrarse… son los bemoles de la ingrata posición de quarterback en la NFL.

 

Águilas de Filadelfia

Cuando el coach Chip Kelly llegó a la NFL en 2013, los grandes expertos dijeron que difícilmente su esquema ofensivo de tipo colegial tendría éxito en la liga. Para este año nadie puede dudar del flexible ataque de Filadelfia.

Desde que Kelly colocó a Nick Foles como quarterback titular, primero por la lesión de Michael Vick y posteriormente por sus buenos números, la suerte de las Águilas cambió.

Foles fue el líder de la NFL en rating con 119.2 puntos, y Filadelfia ganó siete de sus últimos ocho partidos de la temporada regular para meterse a postemporada.

Michael Vick ya emigró a los Jets de Nueva York y llegó Mark Sánchez, quien no representa presión para Foles, en el sentido de buscar la titularidad.

La defensiva fue el principal problema para Filadelfia, que deberá resolver esta temporada, pese a ser la décima mejor de la NFL por tierra.

El ataque de las Águilas fue completo: el mejor equipo de la liga en yardas por tierra, noveno por aire y cuarto en puntos anotados. Partido a partido el ataque enloqueció a las defensas rivales con formaciones únicas y nunca antes vistas en la historia de la NFL, y además contaron con jugadores explosivos como LeSean McCoy y DeSean Jackson, quien para la nueva temporada estará vistiendo el jersey de Washington.

La ofensiva desgastó a sus rivales, y si Foles juega de la misma forma que en 2013, Filadelfia aspira nuevamente a la cima de la división.

Si la defensa logra mejorar, aunque sea un poco, el equipo podría ser considerado entre los favoritos para llegar al Super Bowl en febrero de 2015.

 

Vaqueros de Dallas

Por tercer año consecutivo los Vaqueros se quedaron con marca de 8-8 y a un triunfo de avanzar a playoffs, lo que no sucede desde la temporada 2009, algo inadmisible para un equipo de tal jerarquía.

Los Vaqueros no sólo se han quedado cerca de avanzar a postemporada, sino que varias de sus derrotas han sido por pocos puntos y por errores individuales.

Y aunque las críticas se centran, como siempre, en Tony Romo, la realidad es que una defensiva que fue última en la NFL la campaña anterior fue el lastre que sentenció toda posibilidad de trascender para Dallas.

A pesar de eso, el ataque mantuvo con posibilidades a los Vaqueros de pelear por un puesto en los playoffs al acabar como el quinto mejor de la liga en puntos anotados.

La defensiva de Dallas acabó como la número 30 contra el pase y la 27 contra la carrera, además de que permitió 27 puntos en promedio por partido. Así es muy difícil avanzar a playoffs.

Para 2014, Dallas basará nuevamente su intento por regresar a la postemporada en su ataque. Tony Romo, quien tiene las marcas más importantes para un pasador de Dallas, por encima de las leyendas Roger Staubach y Troy Aikman, estará bien apoyado por sus receptores Dez Bryant y Terrance Williams, así como por uno de los mejores alas cerradas de la liga en Jason Witten.

Además espera contar con el apoyo de DeMarco Murray, quien en 2013 se mantuvo sano y alcanzó mil yardas por primera vez en su carrera.

La defensiva tiene esperanza con la llegada del coach Rod Marinelli, arquitecto de la exitosa defensa de la década anterior de los Bucaneros.

 

Gigantes de Nueva York

Tras comenzar la temporada anterior con seis derrotas en fila, nada bueno podía deparar el destino de los Gigantes, lo que dio por terminadas rápidamente sus aspiraciones a playoffs, pese a que después hubo una relativa reacción y ganaron cinco de seis.

Uno de sus principales problemas fue la peor temporada en la carrera de 11 años de Eli Manning, quien acabó
como el líder en pases interceptados con 27, mientras que su líder
corredor, Andre Brown,
tuvo 492 yardas.

La defensiva no fue nada mala comparada con el ataque, al acabar como la octava mejor de la NFL, la décima en contra del pase con el veterano Antrel Rolle en una de sus mejores temporadas con seis intercepciones, 98 tacleadas y dos capturas.

Pero para 2014, la defensa resentirá la ausencia de Justin Tuck, quien sumó 11 capturas de quarterback y emigró a Oakland.

Manning se quedó sin Hakeem Nicks, pero se mantiene Víctor Cruz, y vía Draft llegó el joven Odell Beckham procedente de LSU, quien con el paso de los partidos podría convertirse en una buena opción, considerando que Rueben Randle no ha terminado de madurar y en 2013 también dejó mucho que desear.

Ben McAdoo llegó como el nuevo coordinador ofensivo y deberá crear un ataque mucho más vertical. Pero todo estará en el brazo de Manning... nuevamente; él los ha hecho campeones dos veces.

 

Pieles Rojas de Washington

Los Pieles Rojas de Washington han estado en un sube y baja durante las últimas tres temporadas. Sólo les queda esperar que la tendencia se mantenga en 2014.

Tras de reclutar a Robert Griffin III en el draft de 2012, los Pieles Rojas consiguieron ganar 10 partidos y un boleto a playoffs, luego de que un año antes habían terminado con marca de 5-11. El novato tocaba el cielo.

Pero cuando RG3 se lesionó la rodilla en esos playoffs ante Seattle, comenzaron un nuevo camino descendente.

En 2013, Washington perdió sus primeros tres partidos, llegaron con marca de 3-5 a la mitad de temporada, y no volvieron a ganar, lo que llevó al laureado Griffin a terminar el año en la banca.

Para hacer más dramático el destino de los Pieles Rojas este año, la defensa tiene muchas zonas que debieron ser cubiertas, pero no tuvieron una sola selección colegial en el pasado draft.

Sin embargo, el ataque de los Pieles Rojas luce más sólido para este año, en el que el corredor Alfred Morris será clave, luego de sumar mil 275 yardas terrestres en 2013 con siete touchdowns.

Si RG3 regresa a la forma que lució en su año de novato, el ataque de Washington puede convertirse en uno de los más poderosos de la NFL.

Washington permitió 29.9 puntos por partido la campaña anterior, el segundo peor registro de la NFL, pero si uno ve los números, la ofensiva entregó el balón 34 veces, complicando el panorama de una defensiva agotada.

Washington batallará mucho a la defensa, por lo que el coordinador Jim Haslett tiene mucho trabajo para colocarla al nivel de su portentoso ataque.