CIUDAD DE MÉXICO, 27 de agosto.- Cuando el pecho de Drew Bledsoe tronó durante aquel partido contra los Jets, paradójicamente el corazón de Nueva Inglaterra comenzó a latir a un ritmo vertiginoso, que lo llevó a convertirse en una dinastía al mando de Tom Brady.

Pero aquel 23 de septiembre de 2001, cuando Brady entró por el lesionado Bledsoe y tomó los controles de los Patriotas ha quedado acaso demasiado rezagado en el tiempo, casi 13 años. El implacable paso de los días tiene hoy a Tom con 37 años cumplidos y de cara a enfrentar su temporada 15 en la NFL.

¿En el ocaso? Tal vez no, pero está cerca. Los legendarios Dan Marino y Joe Montana, por ejemplo, se retiraron a los 38 años. Caballos de batalla como Johnny Unitas y Brett Favre aún duraron tres y cuatro años más, pero lo que es un hecho es que el sol rojo aparece en el paisaje para el pasador de los Patriotas, el ganador de tres anillos de Super Bowl (el primero precisamente en 2001), dos veces MVP de la Liga y dos del juego grande, el ocho veces seleccionado al Pro Bowl, el que está a 851 yardas de las 50 mil y el esposo de Gisele Bündchen, con quien tiene dos hijos.

Brady sólo ha sufrido una lesión grave en su carrera, aquella rotura de ligamentos de su rodilla izquierda tras un golpe del defensivo Bernard Pollard, de Kansas City, en el primer partido de la campaña de 2008, que le llevó a perderse esa temporada e incluso a batallar con la recuperación debido a infecciones que se derivaron de la cirugía reconstructiva.

Ahora viene de una temporada 2013 en la que, como acostumbra, tuvo números brillantes: lanzó para cuatro mil 343 yardas, para 25 touchdowns y 11 intercepciones, aunque su equipo se estrelló con los Broncos de Denver en la Final de Conferencia Americana,
cayendo al son de 26-16.

Pero la campaña anterior, el líder de Nueva Inglaterra completó apenas 60.5% de sus pases, su índice más bajo desde  2003, aunque hay que decir que intentó 163 envíos a novatos, el total más alto de su trayectoria, y las manos jóvenes de los Patriotas dejaron caer 8% de esos balones.

Para esta campaña, sus blancos perfilados volverán a ser Danny Amendola, Julian Edelman, el cerrado Rob Gronkowski y el corredor será Shane Vereen; el único de ellos que tuvo números relativamente destacados en 2013 fue Edelman, con mil 56 yardas y seis touchdowns, aunque Gronkowski no jugó todos los partidos pues regresaba de una lesión.

Brady disputó su último Super Bowl en 2011, perdiendo por segunda vez en el partido grande ante Eli Manning y los Gigantes, pero ha pasado casi una década desde que Tom y los Pats levantaron por última vez el trofeo Vince Lombardi, en febrero de 2005 sobre Filadelfia. 

Tom tomó el mando en aquella incipiente campaña de 2001 cuando el linebacker Mo Lewis le rompió el esternón a Bledsoe, para llevar al equipo a ganar su primer trofeo Vince Lombardi en esa misma temporada; el hombre añadiría luego los de 2004 y 2005; ha hecho de los Pats el equipo más dominante del Este de la AFC y un temible referente de la Conferencia. Es un futuro miembro del Salón de la Fama de Canton, Ohio, pero lo cierto es que estamos en el umbral de ver las últimas pinceladas de este artista.

 

Joe Montana:

A los 37 años, enfrentó la temporada de 1993, la número 14 para él y que fue su primera de dos con los Jefes de Kansas City.

Se perdió cinco partidos de temporada regular por lesión; tiró
para 2,144, con 13 touchdowns y siete intercepciones y 60.7% de pases completos.

Llevó a su equipo a la final de la AFC, en la que perdieron ante los Bills de Búfalo, partido que Montana tampoco pudo completar. La siguiente campaña fue su última en la NFL.

 

Dan Marino:

A los 37 años, enfrentó su campaña número 16 en la NFL en 1998. Lanzó para 3,497 yardas, con 23 pases de touchdown y 15 intercepciones, 57.7% en pases completos. Jugó todos los partidos y perdió el playoff divisional ante los Broncos en Denver.

La siguiente fue su última temporada en la Liga.

El tremendo Dan Marino, miembro del Salón de la Fama de Canton, Ohio, y hoy asesor de la oficina de los Delfines, jamás pudo ganar un Super Bowl.

 

Brett Favre:

A los 37 años, jugó su temporada 16 de 20 en la NFL en 2006; se retiró definitivamente (en este peculiar caso hay que aclararlo) en la temporada de 2010 a los 41 años.

En ese 2006, su penúltima campaña con los Empacadores de Green Bay, lanzó para 3,885 yardas, con 18 touchdowns y 18 intercepciones, con 56% de sus pases completos.

Green Bay terminó la campaña con 8-8 y no logró su boleto a playoffs.

 

Johnny Unitas:

A los 37 años, el legendario quarterback enfrentó la temporada de 1970 con los Potros de Baltimore, su campaña 15 de 18 en la Liga.

En 14 partidos, el egresado de la Universidad de Louisville lanzó para 2,213 yardas, con 14 touchdowns y 18 intercepciones, con 51.7% de sus pases completos.

Esa campaña llevó a su equipo a la Final de Conferencia que perdieron ante Miami.

Se retiró tras la temporada de 1973, con los Cargadores de San Diego, a los 40 años.

 

AFC Este

Jets de Nueva York, destino definido

Geno Smith dijo que en el corto plazo podría estar entre los mejores cinco quarterbacks de la NFL; Dee Milliner aseguró ser el mejor esquinero de la Liga y Michael Vick dijo que no buscará tumbarle el puesto de pasador titular al joven de segundo año… OK, parece que alguien visitó la isla de Manhattan y la confundió con la isla de la fantasía. ¿Qué sigue? ¿que el coach Rex Ryan diga que correrá una Pamplonada? Mmmm, un momento… ok, mal ejemplo, pues ya lo hizo.

De vuelta a la realidad, antes que ser un Top 5 es más probable que Geno se estrelle contra el trasero de su guardia, para rememorar a los viejos amigos (Mark Sánchez tiene ahora alas emplumadas). Antes que ser un coach más, Vick seguramente terminará peleando con bravura la titularidad, cual hambriento pitbull (de nuevo, ¡ouch!), y en lo que respecta a Milliner, bien podría convertirse en un esquinero por encima del promedio en su segundo año en la NFL, pero de ahí a los cinco mejores hay mucho trecho.

Chris Johnson, la principal adición ofensiva, deberá aproximarse al nivel que lo llevó a correr seis yardas arriba de las dos mil en 2009; se le ha criticado, pero hay que decir que nunca sumó menos de mil en sus seis años con Tennessee. La defensiva es buena: con Milliner (que no es malo) y Sheldon Richardson, quien fue la revelación de 2013, cuando fue novato defensivo de la campaña. Como su primera voz en el Draft, seleccionaron a Calvin Pryor, un safety que podría dar rápidamente de qué hablar.

Si este equipo se dedica a jugar y deja las quimeras de lado, los Jets bien podrían pelear algo en la división.

 

Bills de Búffalo, ¿Cuantas más?  

El 8 de enero de 2000 marca la última vez que los Bills estuvieron en playoffs: recuerdo amargo para este equipo: el Milagro en la Ciudad de la Música, cuando en un regreso de patada de kickoff, los Titanes les sacaron el partido dramáticamente. Por cierto, unas semanas después, Carlos Santana ganó el Grammy al Mejor Álbum con Sobrenatural… ¡caray, vaya que ha pasado el tiempo!

Tom Brady y los Pats han sido la principal razón por la que se ha extendido esta sequía que… abarca todo lo que va del milenio, por dramático que se escuche.

Las buenas noticias para los Bills es que el héroe de Nueva Inglaterra está a tres años de los 40 y que los nuevos jóvenes que en su casco lucen el bisonte (porque no es un búfalo) mostraron cosas interesantes en 2013.

El novato EJ Manuel pudo lucir su  talento, no así criterio para evitar golpes a cambio de dos o tres yardas más, lo que le costó seis juegos la campaña anterior por una lesión en la rodilla.

Los Bills draftearon como su número uno al receptor Sammy Watkins, quien se espera sea de impacto inmediato y el mejor hombre de Manuel, junto con el par de corredores C.J. Spiller y Fred Jackson, que forman uno de los mejores 1-2 de la Liga en esa posición.

La defensiva ya es decente: la décima de la NFL en yardas permitidas, aunque una lesión les quitó por todo el 2014 al linebacker Kiko Alonso, un joven que rompió la Liga la campaña anterior. Este departamento ahora estará a las órdenes de Jim Schwartz.

Por cierto, la última vez que Búfalo fue a playoffs, el Cruz Azul era campe… no, olvídenlo, eso data de más tiempo. ¡Hay esperanza para estos Bills!

 

Patriotas, los niños aplicados

Revisar el récord de los Patriotas de Nueva Inglaterra da coraje; a uno le recuerda cuando en la secundaria le dabas un vistazo rápido a la boleta del niño más aplicado y te daba envidia. Los Pat’s tienen al menos diez victorias en 12 de las últimas 13 temporadas; siendo 2000 la excepción (5-12).

Y hablando de niños aplicados, de nuevo ahí va Tom Brady a pelear por los playoffs, por ser el MVP de la temporada y por escribir los últimos capítulos de su leyenda.

Ya son 37 años y el brazo de fuego con el que llegó en 2001 para levantar después tres trofeos Vince Lombardi ya no es el mismo.

Los Patriotas, por su parte, deberán estar conscientes de que para ellos serán quizá los dos últimos años antes de convertirse en los Toros de Chicago después de Michael Jordan, en los Vaqueros de Dallas después de Troy Aikman, o en los Celtics de Boston después de Larry Bird.

Se acaba el día y siempre los atardeceres tienen su lado bello. Se espera que estos Patriotas ganen su división, como lo han hecho en 11 de las últimas 13 temporadas, pero después habrá que ver si el modesto talento que rodea a Brady y la defensiva que en 2013 permitió más de 370 yardas por partido, que promete ser mejor en 2014 comandada por Chandler
Jones (foto), le alcanza para vencer a los Broncos y a los Potros.

Es momento de ver a Brady tratando de vencer al tiempo; es momento de celebrar, ¿por qué no?, cuando supere las 50 mil  yardas en su carrera, tiene ahora 49,149; es momento de saber que el niño aplicado está a punto de graduarse con los máximos honores y de seguir su camino al Salón de la Fama de Canton, Ohio. 

 

Delfines de Miami, tolerancia cero

Quizá Joe Philbin y su staff puedan ahora concentrarse en cuestiones de futbol americano y dejar la reprimenda cantada de: “No debo molestar a mis compañeros”, que inusitadamente tuvo que aplicar la campaña pasada.

Acoso laboral, abuso o intimidación… como haya sido, ése fue el tema con los Delfines de Miami en 2013. La esperanza que tiene ahora el equipo es darle la vuelta a ese insólito asunto que irrumpió en la NFL y para ello los dos personajes que protagonizaron esta novelita ya no están en el equipo: Richie Incognito, el chico malo, y Jonathan Martin, la víctima.

Philbin podrá ahora concentrarse en desarrollar a Ryan Tannehill, en mancuerna con Mike Wallace, su flamante contratación en 2013 pero que no pudo superar las mil yardas. De su quarterback hubo más que destellos: cuentas de 3,913 yardas, con 24 TD’s y 17 intercepciones en su segundo año en la Liga.

Para este año
 llegó al equipo Knowshon Moreno, quien deberá advertirles a los coaches que si lo ven llorar a cántaros no es motivo de alarma de acoso, sino que al corredor le emociona mucho escuchar su himno nacional, así lo demostró en Denver, lo cual fue magnificado en la transmisión. Así es, sentimental y buen corredor que entregó cuentas de mil 38 yardas y 10 TD’s la campaña anterior en el festival ofensivo de los Broncos; ha sido su mejor año en la NFL.

Si los compañeros en este equipo maduran podría vérseles jugando en enero, tal vez como comodín. Necesitan que Tannehill mantenga su progreso.