SPA, Bélgica. 25 de agosto.- Lewis Hamilton dijo que ya no sabe si puede confiar en la pista en su compañero de la escudería Mercedes, el alemán Nico Rosberg, después de que chocaran el domingo en el Gran Premio de Bélgica, aunque descartó tomar represalias.

El incidente en el que el alerón frontal de Rosberg chocó con un neumático trasero de Hamilton, causando un desperfecto en la segunda vuelta de la carrera, estropeó la tarde del británico.

Hamilton acabó retirándose tras luchar con el coche dañado, mientras que Rosberg, ahora con 29 puntos de ventaja en la clasificación de la Fórmula Uno a falta de siete carreras para el final, fue segundo.

Con el paddock de Spa envuelto en la polémica, Hamilton echó leña al fuego al decir que, tras la carrera, Rosberg comentó que lo había hecho a propósito para "dejar algo claro".

"Cuando estás allá fuera tienes que confiar en que la gente piense con la cabeza y no haga cosas deliberadamente. Pero después de este encontronazo no tengo claro cómo afrontar la próxima carrera", mencionó Hamilton.

"Tendré que asegurarme que no estemos rueda con rueda", añadió cuando le preguntaron si confiaría en Rosberg en una situación similar en una chicane en el circuito de Monza la próxima semana.

"Cualquiera que sea el caso, siempre pondré al equipo primero y no haré nada por mi cuenta", afirmó.

En un deporte potencialmente mortal en el que los pilotos conducen rueda con rueda a más de 300 kilómetros por hora, la confianza es esencial. Los corredores deben estar seguros de que los demás conductores serán firmes pero justos, sin moverse más de lo permitido y sin cerrar la puerta del todo.

Pilotar deliberadamente contra un rival para ganar ventaja o por venganza es un tabú, aunque trae a la mente varios ejemplos de los tiempos de Ayrton Senna y Michael Schumacher.

La pareja de Mercedes ha tenido más encontronazos esta temporada sin consecuencias, pero el incidente del pasado domingo llevó su rivalidad a un nuevo nivel.

"Básicamente él dijo que lo hizo a propósito", afirmó Hamilton el domingo. "Dijo que podría haberlo evitado. Dijo: tenía que demostrar una cosa".

Por su parte, el presidente del equipo Mercedes, Toto Wolff, intentó aclarar las declaraciones, explicando que "Nico sintió que tenía que mantener la línea (...) No fue deliberado. Eso es absurdo".

"Si pudiera volver atrás, Nico probablemente no lo haría en la forma en que lo hizo", añadió Wolff, y dijo que habría más conversaciones antes de Italia, pero Hamilton reconoció que no hay respuestas fáciles.

El incidente de Spa llega después de una controversia en Hungría a finales de julio, en la que Hamilton no redujo su velocidad para dejar pasar a Rosberg, en respuesta a una orden de equipo que pedía que no lo frenara, y finalizó por delante del alemán después de iniciar la carrera por detrás.

El equipo apoyó a Hamilton y Rosberg se enfureció.

Consultado si la acción del domingo fue una consecuencia de lo ocurrido en Budapest, y tras la reunión de Spa, Hamilton mantenía la mente abierta.

"Es interesante porque en la reunión que tuvimos el jueves Nico mostró lo enfadado que estaba", comentó el piloto británico. "Yo pensé: han pasado tres semanas y ¿sigues con eso?".

"Mostró lo enfadado que estaba, y literalmente se sentó y dijo lo enfadado que estaba con Toto y Paddy (Lowe). Pero pensé que estaría bien tras eso y ahora este es el resultado (...) es interesante", dijo.

jhn