CIUDAD DE MÉXICO, 23 de agosto.- Las cosas en Gallos han cambiado. Hace año y medio cuando llegó el portero Édgar Hernández (Tamaulipas, 1982) al club, se peleaba por no descender, pero ahora se mira alto y con las intenciones, incluso, de jugar la Copa Libertadores.

El Querétaro se mete al estadio Azul para tratar de continuar  su buena estrella de cuatro juegos sin perder, con la tranquilidad de que el futuro es mejor.

Ahora todo es diferente, han cambiado las cosas. Lo hablaba con mi esposa, antes era no tener vida. Por cualquier motivo teníamos que estar al pendiente de todo y eso al final afectaba en el rendimiento del equipo.”

Debido a que el Querétaro ha toreado las vicisitudes y el Cruz Azul se ha metido en un espiral de malos resultados, los Gallos tienen la esperanza de sacar un buen resultado en este importante encuentro.

Muchos nos dan como favoritos, pero al final el equipo lo ha conseguido por méritos propios. Entiendo también que Cruz Azul no ha pasado por su mejor momento y eso nos puede ayudar.”

No hay excesos de confianza en los Gallos. El portero Hernández sabe que en cualquier instante podría llegar  la reacción de los cruzazulinos, pero se mantiene confiado en que el equipo queretano juega de igual forma en casa o de visita, sin perder el estilo.

Este equipo tiene esa mística. Desde que estoy en Querétaro nos gusta jugar abiertos, no entendemos el futbol desde el encierro en nuestra zona, al contrario, vamos a ir al Azul a atacar.”

Hijo de un ingeniero en electrónica y admirador de Michael Jordan, Édgar Hernández probó fortuna en varios lugares antes de encontrar el acomodo definitivo en un equipo que le impusiera una forma de vida.

Pasó por Tigres en donde debutó, pero antes mantuvo una cerrada lucha con un joven Guillermo Ochoa por buscar una oportunidad en el América.

Entre sus mejores logros atesora uno en particular que le hace aspirar hondo un aire de recuerdo en la Copa Libertadores. Hernández en la Arena de Sao Paulo le detuvo un penal a Carlos Tévez, cuando el argentino, ahora en la Juventus, jugaba para el Corinthians.

Es mi mayor recuerdo. Había estado en la Libertadores con el América en 2004, pero no la jugué. Para 2006 me llevan a Tigres y le detuve un penal a
Tévez en Brasil. Lástima, porque a la jugada siguiente me hizo el gol en un tiro de fuera del área y con ese perdimos. Rogelio Rodríguez era el portero en la Liga y yo en la Libertadores, así lo dispuso Ricardo Ferretti”, recordó.

Una de las grandes características de Édgar Hernández es el resorte que tiene para impulsarse en sus vuelos. De chico se dividió en dos ídolos, Jorge Campos y Michael Jordan. “Mi papá me regaló en un cumpleaños ese uniforme rosa a rombos que usaba”.

Aunque lo de Jordan lo llevó más lejos, como un ejemplo de vida: “por eso uso el número 23 en casi todos los equipos. Y quizá por eso salto mucho, de niño jugaba basquetbol”, concluyó.