HOYLAKE, 20 de abril.- Rory McIlroy debió transpirar un poco más de lo esperado. Pero dio igual. Al igual que sus otros dos grandes, su victoria en el Abierto Británico de golf nunca estuvo en duda.

Con un par de birdies claves en la última parte del recorrido, McIlroy completó el domingo una victoria de punta a punta en el campo de Royal Liverpool y ahora sólo le falta el título del Masters para completar el Grand Slam del golf.

McIlroy emprendió la ronda final con una ventaja de seis golpes y no dejó que nadie se le acercase a más de dos. El norirlandés cerró con un recorrido de 71 impactos, uno bajo par, para una victoria de dos golpes sobre Sergio García y Rickie Fowler.

McIlroy, de 25 años, ganó el Abierto de Estados Unidos en el 2011 y luego el Campeonato PGA en el 2012, en ambas ocasiones con diferencias de ocho golpes. Con el triunfo del domingo se sumó a Jack Nicklaus (23) y Tiger Woods (24) como los únicos jugadores en ganar tres grandes con 25 años o menos.

"Se siente increíble", dijo McIlroy antes de recoger el trofeo más antiguo en el golf, la jarra de clarete. "No fue fácil hoy. Unos cuantos se me estaban acercando. Yo simplemente tuve que mantener la concentración y seguir en el presente y realmente concentrarme en lo que estaba haciendo".

El español García le dio la mayor pelea. Estaba dos golpes detrás cuando dejó un disparo en el bunker a la derecha del green del 15to hoyo y cometió bogey. Birdies en dos de los últimos tres hoyos no fueron suficientes para alcanzar a McIlroy.

García firmó una ronda de 66 y quedó segundo en uno de las cuatro grandes citas del golf por cuarta vez.

Otra vez se quedó a punto, pero no hubo lágrimas ni lamentos por el español.

Solamente orgullo al asegurar que el título no fue un paseo para McIlroy: "Todo el mundo se fija en el segundo (puesto) y lo considera como algo negativo, pero hice lo mejor que pude".

Fowler, que jugó en el último grupo por segundo torneo grande consecutivo, nunca estuvo más cerca que tres golpes. Jugó una ronda sin bogeys, para un total de 273.

Esta es la primera vez que dos grandes consecutivos son ganados de punta a punta. El alemán Martin Kaymer lo hizo el mes pasado en el Pinehurst, ganando el Abierto Estadounidense por ocho golpes.

McIlroy, que terminó con un acumulado de 271 golpes, 17 bajo par, no fue el único gran ganador el domingo.

Hace dos años, los tres amigos de sus padres apostaron 100 libras (170 dólares) con posibilidades de 500-1 de que McIlroy saldría campeón de un Abierto Británico antes de cumplir los 26 años.

El "Niño Maravilla" hizo valer la apuesta con el despliegue de golf que desde el inicio de su carrera le colocó como el próximo astro del deporte. La victoria le permite escalar al número dos del ránking mundial, cerca de volver a la cima, en donde hace dos años se esperaba iba a estar por buen rato.

cmb