RÍO DE JANEIRO, 11 de julio.- La policía de Río de Janeiro buscaba a Ray Whelan, presidente ejecutivo de una compañía suiza encargada del alojamiento durante la Copa del Mundo, implicada en una investigación por la reventa ilegal de entradas VIP del Mundial, pero no se le encontró en su hotel.

Luego de que una corte ordenara el arresto del ejecutivo y mantener en custodia a otros 10 sospechosos, la policía no pudo ubicar a Ray Whelan, de la empresa Match Services, compañía contratada por la FIFA para ofrecer paquetes corporativos de entradas y alojamiento.

Whelan, quien fue arrestado por un corto tiempo al inicio de la semana y liberado a la espera de una orden de la corte, no estaba presente cuando la policía llegó al lujoso hotel frente a la playa donde se hospedaba en Río. Sitio donde también tienen reservaciones los principales directivos de la FIFA.

Fiscales dijeron en un comunicado que Whelan fue visto saliendo por una puerta trasera del hotel antes de que ellos llegaran.

Horas antes, una corte de Río de Janeiro había aprobado la detención de Whelan y de otros sospechosos, que se cree manejaban una red de reventa de entradas originalmente destinadas a federaciones de futbol y otras personas importantes.

La investigación ocurre en momentos en que la presión aumenta sobre la FIFA, el órgano que rige el futbol mundial, por acusaciones de corrupción y una aparente falta de transparencia en sus prácticas empresariales.

La organización también está bajo la lupa por supuestos sobornos pagados por Qatar a cambio de derecho de organizar el Mundial del 2022.

La policía brasileña dijo que la red pretendía ganar hasta 90 millones de dólares por revender ilegalmente las entradas. La FIFA dijo que estaba cooperando con las autoridades en la investigación.

La autoridad antimonopolio de Brasil también investiga los paquetes de alojamiento de Match, para analizar si la compañía infló los precios de hospedaje a través de algunos de sus paquetes.

Match, por su parte, negó haber cometido delitos y se desligó de cualquier otra acusación.

La firma es la principal proveedora de alojamiento para el Mundial y pagó 240 millones de dólares por los derechos exclusivos para vender los paquetes corporativos para la edición del 2010 y 2014.

En el informe de la investigación se indicó que la policía sólo ha analizado la mitad de las cerca de 50 mil llamadas telefónicas que grabó entre los revendedores y dirigentes que les suministraron entradas  a los acusados, por lo que  se cree la pesquisa eventualmente involucrará a dirigentes de la FIFA.