SAO PAULO, 11 de julio.- La historia de amor entre los argentinos y Javier Mascherano se afianzó eternamente, cuando el Jefecito entró en la leyenda del futbol albiceleste con una actuación consagratoria que encaminó a su equipo a la final del Mundial.

Sin la cinta de capitán, que cedió a la estrella Lionel Messi en 2011 por pedido de Alejandro Sabella, Masche fue un gladiador incansable que luchó cada pelota y contagió con su temple a sus compañeros en la semifinal ante Holanda en el Arena Corinthians de Sao Paulo.

“Hoy te comés el mundo. Hoy te convertís en un héroe. ¡Dale, eh!”, le dijo el volante a Sergio Romero en el momento previo de la tanda de penales que definió el pase a la final del domingo y en la que el arquero contuvo dos disparos.

La frase entrará en la leyenda mundialista y encarna como ninguna otra cosa el liderazgo y la convicción de un jugador tan importante para su equipo que llevó una vez a Diego Maradona a decir que Argentina era “Mascherano más diez”, colocando por debajo al propio Messi.

Mascherano cumplió una de las mejores actuaciones de su carrera, con acciones notables, en la que se incluye una salvada providencial en el minuto 90 ante un tiro de Arjen Robben dentro del área que tenía destino de gol.

“Demostramos cómo teníamos que jugar una semifinal del mundo. La jugamos con corazón, con alma y con una inteligencia impresionante”, afirmó tras la victoria que vuelve a poner a Argentina en una final mundialista después de 24 años.

Con 104 partidos con la camiseta nacional y presente en las traumáticas eliminaciones en cuartos de final de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, el volante ya había advertido antes del partido con Holanda que Argentina tenía “una oportunidad única” que no podía “dejar escapar”.

A los 30 años, y tras la que fue quizás su temporada más baja en su club Barcelona, era una incógnita saber cómo respondería de regreso a su puesto de volante central en el que no juega durante el resto del año, luego de que Pep Guardiola lo reinventara como zaguero central.

“De Mascherano aprendes hasta en el momento de comer”, dijo su compañero Lucas Biglia, que en los últimos dos partidos se convirtió en el complemento que Masche necesitaba en el mediocampo para librar una batalla que solía hacer frente en inferioridad por la decisión inicial de jugar con un equipo ofensivo.

Contra los holandeses, Mascherano tocó más balones que cualquiera de sus compañeros  (104). Además de su contribución en el juego, se impone en el vestuario y claramente tiene el respeto total de sus compañeros, incluso al capitán  Messi.

“Es un baluarte, un símbolo (...) técnicos como Guardiola,Rafael Benítez lo quieren. Es un baluarte dentro y fuera de la cancha”, dijo el entrenador argentino Alejandro Sabella sobre Mascherano. Un halago más para un jugador que tiene muy claro cuál es su objetivo y su rol dentro del equipo.

“Estoy orgulloso de formar parte de este grupo, ha costado mucho, han sido muchos años pero el momento llegó. Estamos ante los ojos del mundo y nuestra bandera va a volver a brillar en una  final del mundo. Va a ser el partido más importante de nuestra carrera. Esto es un orgullo, se nos llena el alma, es algo que no se puede explicar”, mencionó.