LONDRES, 10 de julio.- La derrota ante Novak Djokovic en la final de Wimbledon dejó sensaciones contrapuestas en torno al suizo Roger Federer: ¿Fue su última oportunidad de volver a ganar un título de Grand Slam? ¿O el punto de despegue de un tenista que a sus 32 años luce renovado?

Veloz de piernas, punzante con la derecha, sólido con el revés y mejor que nunca con el servicio, Federer volvió a parecerse al mejor Federer en Londres.

“Estoy muy feliz sabiendo que si me siento bien puedo tener una actuación como la que tuve en estas dos semanas. Eso me hace creer que este es sólo un trampolín de cara a muchas grandes cosas en el futuro”, aseguró el suizo tras su caída en cinco sets de enorme nivel ante Djokovic.

Acompañado por el legendario sueco Stefan Edberg como nuevo integrante de su equipo, recuperado ya de sus problemas en la espalda y afianzado con su nueva raqueta, Federer volvió a mostrar su mejor versión en Wimbledon tras un año turbulento.

Pero la altísima vara que imponen Djokovic y Rafael Nadal, y la exigencia física que demanda vencer a cualquiera de ellos a cinco sets abren interrogantes sobre la posibilidad de Federer de volver a ganar un Grand Slam.

“Era la mejor oportunidad que podía tener de ganar un nuevo torneo de Grand Slam”, aseguró el extenista John McEnroe en sus comentarios para la BBC. Sin embargo, cree que las esperanzas no acaban aún para el suizo.

“Creo que jugó increíble. La final fue uno de los mejores partidos que he visto”, aseguró McEnroe. “Por la manera en que jugó debes darle una nueva oportunidad. Se está moviendo mucho mejor de lo que pensaba”.

Pero el mayor de los obstáculos de Federer tal vez no tenga que ver con el tenis. Padre de cuatro niños, el cuidado de la familia resulta un trabajo mucho más exigente para el suizo.

“Creo que mucha gente no sabe lo duro que es. Es mucho trabajo. Tengo una vida muy ocupada y debo estar bien organizado para estar el mismo tiempo con todos y decidir cómo va a ser cada día”, aseguró.