CIUDAD DE MÉXICO, 10 de julio.- No hay argentino –o argentina– que no sea cabalero y apasionado y nervio puro cuando de futbol se trata. Estelia, una abuela hincha del Vélez, tiene todos esos atributos o defectos, con un añadido importante: en semifinal de duelo de arqueros, ella estuvo casada con un portero, uno grande, un gran cabalero.

“Dios, no por favor”, dice la abuela Estelia. Ella heredó la cabalería del marido y está parada en un rincón de la embajada argentina en el DF, a un lado del monitor, el mismo espacio donde miró todos los partidos previos. Hunde la mirada en las manos. No verá los penales.

Cuando Romero ataja el balón todo el nervio y la ansiedad encapsulada en este rincón argentino en México estalla en un grito inmenso. Estelia vuelve al salón, mira el marcador y sacude los brazos y la bandera argentina enroscada al cuello.

“Gracias, Dios”, grita la abuela Estelia, jefa natural de la barra argentina de esta tarde de semifinales, como cuando hinchaba por Cruz Azul hace 43 años en un palco junto a Vilma Vera, esposa de Eladio Vera, y la esposa de Alberto Quintano.

Ella iba al estadio excepto cuando Cruz Azul llegaba a la final. Entonces, de acuerdo con la cábala, ella cogía un avión y se iba a Buenos Aires a invocar la buena suerte. Así se coronó la Máquina tres veces. Así alzó la copa su marido, El Gato, el inmenso Supermán de los ojos verdes: Miguel Marín.

Los Marín llegaron a México un día de diciembre de 1971, desde Vélez. Ya tenían un hijo, Maxi, de un año y medio, y Alejandro, que Estelia llevaba en el vientre cuando se mudaron.

Romero ataja el segundo penal y las argentinas en el salón pequeñito cantan: “Vamooos, vamooos/Argentina/vamooos, vamooos/a ganar/que esta baaarra milonguera/no te deja no te deja de apoyaaar”.

Maxi Rodríguez, verdugo de México en 2006, se para frente al balón y cobra el cuarto penal. Nadie habla, nadie grita, nadie dice una palabra. Dos segundos después el balón mece las redes y en los salones de la embajada argentina todos saltan, todos gritan, todos lloran, todos cantan.