CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.- Jesús Pirela, el cerrador venezolano del Águila de Veracruz se dice afortunado por aprovechar las oportunidades justo en el momento en el que las tuvo enfrente.

A los 18 años  empezó a tener actividad con la organización de Filis de Filadelfia, cinco años después quedó fuera de planes del equipo y ninguna franquicia más del beisbol de Estados Unidos solicitó sus servicios.

Pirela recibió el llamado del equipo de Truenos de Tijuana, que participaba en la Liga Norte de México. En su pasó por este circuito, además de volver a jugar, el  lanzador sudamericano conoció a quien hoy es su esposa y madre de sus hijos.

Carlos Méndez quien me habló del equipo de los Truenos, yo estaba desesperado quería jugar y aproveché. Estuve todo el año con Truenos, el siguiente año jugué con Toros de Tijuana y terminé la temporada con los Cerveceros de Tecate ahí mismo.

Ahí en Tijuana conocí a mi esposa, una mujer a la que admiro mucho, nos casamos y ahora tenemos dos angelitos que son mis ojos y la razón que ahora me motiva a subir la loma a dar lo máximo de mí”, indicó.

El pasado invierno Pirela no se quiso alejar de su familia para jugar en la Liga de Venezuela, donde había tenido algunas actuaciones en el pasado.  Entonces casi de manera repentina le llegó la oportunidad para jugar en la Liga Mexicana del Pacífico.

“El gerente de Algodoneros (de Guasave) me había dado su teléfono y yo me enteré que iban a jugar pretemporada en Tijuana, le llamé y me dijo que me presentara.

No me querían dar oportunidad, porque pensaba que era de ahí de Tijuana, cuando supieron que era extranjero me dejaron pitcharle a un bateador lo ponché y casi que con eso fue con lo que me quedé”, indicó.

Pirela permaneció hasta diciembre con Guasave para después llegar a la Liga Invernal Veracruzana con Rojos de Veracruz, en la misma organización que hoy le dio la oportunidad de estar en la Liga Mexicana de Beisbol.

El pelotero empezó la temporada como el preparador del equipo detrás de su paisano Rafael Cova, pero luego de una lesión de éste la responsabilidad recayó en él.

“El manager Eddie Castro ya me había tenido en invierno y habló conmigo, me dijo que me tenía confianza y gracias a Dios las cosas están saliendo”, indicó.

Pirela, quien tiene 10 salvamentos y una efectividad de 1.34, aún sueña con Estados Unidos y jugar una Serie del Caribe.

“Vamos poco a poco, pero esa es nuestra meta (jugar en Grandes Ligas). Me gustó mucho el Pacífico, pero quiero una Serie del Caribe y si hay oportunidad intentaré volver a Venezuela este año”, señaló.