RÍO DE JANEIRO, 8 de julio.- Suena La Marsellesa en el estadio Maracaná y Christian Karembeu, (Nueva Caledonia, 1970) como cuando era jugador, evita entonarla. Sigue en su idea de que el pequeño archipiélago donde nació debería ser una nación independiente, “sin embargo le agradezco a Francia todo lo que me dio”.

 Él también le entregó algo importante al país galo, un campeonato del mundo. Karembeu jugó la final de Francia 1998 ante Brasil y levantó el trofeo junto a una generación que sirvió para unificar las distintas razas que conviven en esa nación.

-¿Qué le parece el nivel del Mundial?

Un tanto extraño en esta ocasión. Creo que interviene mucho el poco tiempo de descanso que hay entre las competencias. Ha sido un Mundial de sorpresas y desencantos, pero ha habido equipos de buen sabor como Costa Rica.

-¿México le gustó?

La realidad es que el mundo conocía muy poco de México, tanto de su entrenador como de la mayoría de sus jugadores. Creo que son futbolistas muy obedientes que no tuvieron suerte. En el Mundial para ganar y sorprender, tienes que frenar a tipos como (Arjen) Robben, si no, no existes.

-Costa Rica tampoco lo hizo.

Lo de Costa Rica quedará como una muy buena anécdota, pero no más. Es una generación sorpresiva que no puede ante las potencias. El mundo del futbol es de unos cuantos y a la larga eso se nota. Los cuatro semifinalistas son clásicos del futbol. Desde Francia 98 no hay un semifinalista como Croacia, aquel equipo sí era una máquina.

-A la que Francia tuvo que derrotar para salir campeón.

Jugué ante ellos en Saint Denis y di tal vez el peor partido de mi vida. Me sacó Jaqcuet al 30 porque nunca pude agarrar el balón y frenarlos, era imposible. Menos mal que apareció Patrick (Vieira) y Zidane porque si no, no lo contaríamos.

-¿Regresando al Mundial, el local lleva mano?

La regla dice que sí, sucedió con nosotros en 1998, pero era diferente. Alrededor de Zidane había un equipo talentoso, a Brasil no lo veo tal como éramos sino más nervioso y presionado. Es difícil ser el local, a las llamadas de la prensa tienes que sumar la de los políticos y empresarios, hay mucho en juego. Sin Neymar, las cosas se pondrán serias.

-¿El futbol ha perdido esa sensibilidad para atreverse a cosas diferentes?

Puede ser, un poco. Hay algunos que lo hacen pero con gotero. Me gustó James Rodríguez, Neymar, a ratos, Messi, si hiciera más goles. Francia tuvo destellos. Alemania no me gusta, pero son infalibles. Es cierto, ahora la mecánica del miedo supera a la inspiración.

-Alemania es quien tendría por consistencia, más derecho al título.

Sí, ojala fueran diferentes pero son los mejores. Tienen tiempo trabajando un sistema aunque, la verdad, ante Francia, aburrieron. Preferiría que no se sintieran robots, sin embargo es encomiable su disciplina. Son tenaces, no creo que haya otro favorito tan amplio.

-El Real Madrid ganó la décima por fin.

-Ya era hora, ahí sí era un premio a la consistencia. Merecido, el mejor equipo. Gané una Champions en 1998 y fue maravilloso. En semifinales, un gol mío contra el Dortmund, hizo que los aficionados se volcaran y tiraran una portería, extraordinarios recuerdos. Me preguntaba de México, en el Madrid conocí toda la historia de Hugo Sánchez.