RÍO DE JANEIRO, 5 de julio.- Si algo tenía aquella Francia de 1998, de la que Didier Deschamps formaba parte, era la facilidad de formular centros de campo con dos contenciones versátiles y con buena producción al frente. Eso quizá fue lo que más le falló en esta ocasión al técnico francés, pues Paul Pogba y Blaise Matuidi no pudieron ayudar así.

“Nos faltó experiencia. No hemos perdido ante cualquiera, sino con Alemania, que por cuarta ocasión consecutiva está en semifinales. Aunque empezamos el juego sin timidez, no logramos mantener el pulso.”

Aunque Francia tiene un prominente futuro con estos jóvenes, no fue su momento. No son Zidane, Djorkaeff, Viera o Makelele. Les costó llegar a Brasil y, a pesar de todo, fueron primeros en su grupo, dando por momentos, buenas pinceladas de futbol.

“Lo que quedó en el vestidor es mucha frustración, pero ya pasará. Lo que hemos hecho hasta el momento es importante, estoy orgulloso de todos mis jugadores. Tuvimos opciones hasta el último momento con Benzema y la gran atajada de Neuer, no nos equivocamos; nos vamos tranquilos a casa”, finalizó.