SANTOS, Brasil, 3 de julio.- Se empieza a ganar cuando se sustituye el "yo" por el "nosotros". El precepto, autoría del laureado exentrenador de Los Ángeles, Lakers Phil Jackson, lo aplica a rajatabla Costa Rica, la selección centroamericana que está entre las ocho mejores del mundo.

Jaime Perozzo es el sociólogo, no psicólogo, de los Ticos, con los que trabaja desde hace dos años y medio y a los que ha logrado inculcar la esencia colectiva por la individual.

Perozzo, colombiano como el seleccionador Jorge Luis Pinto, habla rápido y fuma sin parar. A su interlocutor le aborda a escasos centímetros, le mira a los ojos, emite energía y mucha pasión. Y tose con frecuencia.

Yo trabajo sobre el 'nosotros'. Aquí no hay egos. Existe el escudo que está en el corazón y no el nombre que está en la espalda", declaró.

Los egos o actitudes egoístas, tan comunes en el balompié profesional, son, en muchos casos, la razón del fracaso de un club o de una selección. En los ticos, que tiene algunos futbolistas de cierto nombre, estas actitudes se diluyen. Prueba de ello, los resultados.

Costa Rica, que comenzó el campeonato en un grupo con los campeones mundiales Uruguay, Italia e Inglaterra, pasó primera contra todo pronóstico. En los octavos, aguantó ante Grecia con un jugador menos una hora y llevó el partido a los penaltis. Los ganó gracias a su portero Keylor Navas y pasó a los cuartos por primera vez. El rival del sábado será Holanda.

Los vestuarios, como grupos sociales, "son muy complejos", anotó Perozzo. Ahí radica el motivo de contar con un sociólogo en un equipo de futbol profesional.

5 de julio, Holanda vs. Costa Rica, 15:00 hrs.

Las charlas son el método escogido por el especialista. Charlas tradicionales, sin apoyos de nuevas tecnologías, charlas "sobre valores". "El ser humano es uno solo, que tengas unos logros más o menos es otra cosa", comentó.

La capacidad cognitiva del jugador integra otro de los aspectos en el que trabaja Perozzo. Para él, la asimilación de información táctica es más sencilla con futbolistas con formación académica. Y más todavía en el meticuloso esquema del seleccionador Pinto, en el que las piezas están altamente sincronizadas.

Un 5-4-1 pensado al milímetro, tanto en el ataque como en la defensa.

En el elenco de Costa Rica, la mitad acabó los estudios de bachillerato y al menos tres son universitarios (Esteban Granados, Yeltsin Tejeda y Joel Campbell).

"La academia hace que la capacidad cognitiva esté activa", valoró. Marco Ureña y Christian Bolaños, ambos en el futbol europeo, también han defendido la importancia de un plantel ilustrado.

El nivel intelectual de los costarricenses sorprende para los parámetros de la especialidad.

Celso Borges, medio que juega en el AIK de Suecia y habla con fluidez tres idiomas (español, inglés y portugués) y sorprendió a los periodistas extranjeros con sus respuestas concretas y cabales.

"Uno de los problemas del deporte latinoamericano es que no hay mucha academia (estudios) en los deportistas. Ojalá todo fueran bachilleres", resopló Perozzo.

El especialista colombiano, que no pierde ojo de las actitudes de los jugadores, analiza el futbol desde un prisma científico.

"El binomio del futbol es el más complejo de la ciencia: tiempo y espacio". Asimilar ambos conceptos, según Perozzo, son fundamentales para un jugador, como lo es sustituir el "yo" por el "nosotros", la clave del éxito tico.

Para medirse a Holanda, el sociólogo no tiene un binomio y sí un trinomio: "Igual que contra Italia, con convicción, con serenidad, con inteligencia, el futbol de hoy se ha igualado mucho. La diferencia la hace la inteligencia de grupo", puntualizó.

ald