RÍO DE JANEIRO, 2 de julio.-Las selfies se han convertido en el gran recuerdo de este Mundial donde casi todo es apto para ser compartido.

Neymar publicó un autorretrato con su novia, los alemanes otro con la canciller Angela Merkel en el vestuario, los aficionados se toman infinidad de fotografías al entrar a los estadios.

 La Copa del Mundo de Brasil es la primera que se juega en esta época en que los  teléfonos inteligentes son objetos muy masivos que alimentan las redes sociales con millones de imágenes y de mensajes.

Desde el Mundial de Sudáfrica 2010 el acceso a internet de banda ancha a partir de teléfonos móviles se ha triplicado: de 800 millones de usuarios subió a 2 mil 500 millones en 2013, según la asociación GSM que agrupa a operadores de móviles en el mundo.

La moda de tomarse una selfie ha alcanzado su punto más álgido en esta Copa, en la que se calcula que unos tres millones de brasileños y 600 mil hinchas extranjeros asistirán a los encuentros en los estadios.

“Es muy tentador para el ser humano sentirse reconocido y la internet es un poderoso instrumento de comunicación. En el caso de las selfies, aquí no depende de empresas o de agencias de publicidad, sino que es el propio individuo el que se comunica”, dijo Rosa María Farah, del Centro de Investigación en Psicología e Informática de la Universidad de Sao Paulo.

Neymar, de 22 años, estrella de la Selección, exhibe regularmente su vida a través de las redes sociales.

La foto que publicó después del partido entre Brasil y Croacia, tuvo más de un millón de “likes” en Instagram. En la imagen Neymar aparece con el torso desnudo abrazado de su novia.

Los seleccionados portugueses se tomaron una foto con el presidente de su país, Aníbal Cavaco Silva, antes del Mundial. En primera fila está Cristiano Ronaldo, quien decidió compartir la imagen a través de su cuenta de Twitter, donde fue replicada más de 14 mil veces y marcada como favorita por más de 17 mil usuarios.

Una moda para todos

Pero estos autorretratos no son asunto sólo de famosos. Miles de anónimos que asisten al Mundial toman su respectiva autofoto para dejar un registro.

Camino a los juegos, en las tribunas de los estadios, en las ‘Fan Fest’ de hinchas o en los bares, todos son buenos lugares para tomarse una fotografía.

En Río, una enorme imagen publicitaria del uruguayo Luis Suárez con la boca abierta se convirtió en un famoso telón. Cientos de personas acomodaban el brazo o el cuello junto a la boca del jugador para simular que éste los mordía.

En los primeros partidos se registraron 7.6 millones de comunicaciones de datos en total, como envío de mails, imágenes o mensajes multimedia, de acuerdo a cifras oficiales.

Según el gobierno brasileño, la tecnología funcionó bien.

En la primera fase del Mundial hubo 300 millones de mensajes en Twitter  relativos al torneo. Unos 220 millones de personas conversaron sobre el tema.