SAO PAULO, 2 de julio.- El entrenador alemán de Suiza, Ottmar Hitzfeld, se despidió ayer del futbol con una honrosa derrota en octavos del Mundial ante Argentina 1-0 a dos minutos del final de la prórroga, una jornada también marcada para él por la muerte de su hermano la víspera.

A pesar del golpe por el fallecimiento de Winfried, de 81 años, como consecuencia de la leucemia, Hitzfeld estuvo a punto de lograr uno de los triunfos más brillantes de su carrera ante uno de los favoritos al título de Brasil 2014 y la estrella Lionel Messi.

El técnico afirmó que la derrota en el minuto 118 le recordó la caída en la final de la Liga de Campeones europea de 1999, cuando su Bayern Múnich concedió dos goles en el cierre del partido ante el Mánchester United y dejó escapar un 1-0 de ventaja.

Éste es el futbol, son emociones fuertes y por eso nos encanta. Quiero felicitar a mi equipo y a Argentina. Le hicimos la vida difícil y mantuvieron su calma. El día de hoy (ayer) tuvo una enorme dimensión, enorme tensión. Podemos salir con la cabeza erguida”, dijo Hitzfeld.

“Hoy Suiza ganó la simpatía de mucha gente en todo el mundo. Es algo que nos debe hacer sentir orgullosos”, agregó.

Con 65 años y al frente de Suiza desde 2008, Hitzfeld se retira tras una excepcional carrera en la que ganó dos Ligas de Campeones de Europa, dos Copas Intercontinentales y siete Bundesligas, entre otros títulos.

“Voy a trabajar para la televisión. Iré a partidos pero básicamente como periodista. Me espera una vida tranquila”, contó.

“El trabajo de entrenador es difícil. Estoy orgulloso de mi carrera. Fui afortunado de dirigir clubes maravillosos y también la selección suiza”, afirmó.