RÍO DE JANEIRO, 30 de junio.- Una encuesta sobre la riqueza de los aficionados que asisten a los partidos de la Copa del Mundo en Brasil muestra lo que cualquier televidente en la nación ha visto: una abrumadora mayoría es adinerada.

Esto es particularmente notable en un país como Brasil, una nación cuya población es un mosaico de razas, y también algo dispar en la cuestión de clases sociales.

Una encuesta de la firma Datafolha, publicada en el periódico Folha, de Sao Paulo, mostró que el sábado en el choque por octavos entre Brasil y Chile 90% de los asistentes provenía de las mejores clases económicas de Brasil. Esas clases pudientes representan alrededor del 15% de la población del país.

El sondeo de Datafolha se basó en entrevistas con 693 espectadores en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte.

Todo tiene que ver con el dinero”, dijo Ana Beatriz Ferreira, de 27 años, quien trabaja en un estacionamiento en Río de Janeiro. “Nadie que yo conozca encontraría boletos a su alcance”.

Los precios nominales para el partido entre Brasil y Chile fueron de 25 a 200 dólares para los brasileños. Las entradas más baratas representaron apenas 5% de las que se vendieron.

Se trata de precios altos. El salario mínimo en el país es de 330 dólares al mes, aproximadamente lo que devenga Ferreira.

En un comunicado difundido por correo electrónico la FIFA informó que durante la etapa de grupos vendió un total de 143,364 boletos de los más económicos, que representaron casi 3,000 entradas de este tipo por encuentro.

Esas localidades se agotaron rápidamente, con lo que buena parte de los aficionados en una nación que sigue afanosamente el futbol se quedaron marginados de los encuentros.

Brasil ha hecho grandes progresos para superar las desigualdades económicas en la década pasada, pero algunos ciudadanos se mantienen aún rezagados.