CIUDAD DE MÉXICO, 30 de junio.- Nació en Brasil. Años después se fue a estudiar una maestría en Ciencias Sociales en Chile y ahí conoció a un mexicano (Manolo), con quien se casó. Fue en ese momento que la relación de Marcia Smith con nuestro país poco a poco se fue fortaleciendo.

Sus primeros años de matrimonio los vivió en Brasil, entre Río de Janeiro y Sao Paulo, en donde todavía vive parte de su familia y en donde nació su primera hija.

Después de 47 años en México, con una larga trayectoria académica en la UNAM, en donde trabajó 36 años, recientemente jubilada, Marcia hoy se siente fuertemente relacionada al país y está realizando los trámites para naturalizarse.

Ya inicié los trámites con un abogado. Conozco muy bien el país y me siento muy vinculada.”

Aquí ha formado una familia de tres hijos: Le (Leticia), Fabiano y Ana Lucia y tiene tres nietos: Luciana, Mateo y Mercedes.

Si bien dice que no entiende de estrategia en el futbol, la pasión que genera este deporte la contagia. Sufre cuando juega la selección de Brasil y celebra sus victorias. Tiene un corazón tan grande, que fue la primera en consolar a una amiga chilena con quien vio el juego de octavos de final del sábado.

Su formación académica, en la que se especializó en el estudio de los movimientos sociales, en la educación de la gente que se involucra en ellos, con el objetivo de conocer qué pasa en las sociedades a partir de la escolaridad de las personas, le da voz para analizar el entorno que rodea el Mundial de Brasil 2014.

Creo que hace falta mucha información seria. La sociedad brasileña ha pasado en los últimos 15 años por grandes transformaciones. Se ha avanzado muchísimo en términos de disminución de pobreza, de ampliación de las oportunidades de la educación y, al mismo tiempo, hay una serie de obstáculos para que esto avance. El juego político es muy fuerte.

La vida brasileña va a entrar en una etapa de stand by. Viene una elección y no sabemos qué vaya a pasar.”

Si bien considera que la construcción y renovación de los estadios sí representó un fuerte gasto, no fue un abandono de otras necesidades.

Cree que la gente grita mucho,  porque necesita muchas cosas todavía. Algo que tiene muy claro es que está en contra de la violencia en las manifestaciones.

Le gustaría que Brasil se corone ante su afición para limpiar un poco la imagen que se ha dado de su país de nacimiento hacia el mundo y para darle una alegría a su gente.

Del Mundial de Brasil 1950 guarda algunos recuerdos.

Tenía 11 años. Me acuerdo de mucha tristeza... ahí seguíamos los partidos por la radio, todo mundo oyendo los partidos. Todo era alegría, hasta los últimos momentos... y de pronto aquella barbaridad (el Maracanazo).

En mi casa no éramos tan futboleros en ese momento... sí vi a mi papá un poco tristón... ”

Hoy día.. para mí, Brasil, si gana, va a ser muy lindo, maravilloso, voy a brincar, pero si México gana, también voy a estar feliz”, dijo antes de la eliminación del Tri ayer ante Holanda y tener que dar consuelo a los suyos.