CIUDAD DE MÉXICO, 30 de junio.- El sueco Jonas Eriksson, árbitro asignado para el juego entre Argentina y Suiza, promedia tres tarjetas por partido desde su debut como silbante, tiene 40 años y es millonario.

Eriksson comenzó su carrera en 1994 y hasta el 2002 la UEFA lo consideró entre los árbitros de élite del continente europeo. Tiene experiencia en juegos de la Champions League, Eurocopa y en el Mundial de Brasil 2014 registra dos partidos hasta el momento; el juego de octavos de final será su tercero.

Por sus servicios como árbitro, Eriksson ganaba 50 mil euros anuales, suficientes para comprar el 15% de las acciones de una televisora de su país, y eso fue lo que hizo.

 Debido a esa inversión, el árbitro sueco tenía la oportunidad de participar en algunos espacios noticiosos y comenzó a ganar fama.

La riqueza llegó hasta el 2008. La televisora nórdica recibió un oferta millonaria y fue vendida. De esa transacción, Eriksson ganó nueve millones de euros y entró en la lista de ricos de su país.

Todo el dinero no ha cambiado nada; lo que más disfruto es pitar partidos”, dijo el árbitro días después de recibir el dinero por la venta de sus acciones.

En Brasil, Eriksson apareció por primera vez en el juego entre Estados Unidos y Ghana, partido que el equipo norteamericano ganó.

También, el sueco fue el árbitro central en el encuentro entre Brasil y Camerún, en el cual el anfitrión goleó a los africanos.

En total, Eriksson ha dirigido 200 partidos y es uno de los silbantes más confiables del viejo continente.

“Me gusta ser árbitro, lo hago como pasatiempo. Me relaja hacer mi trabajo”, comentó alguna vez Eriksson.

Hasta el momento, se calcula que Jonas Eriksson tiene una fortuna por arriba de diez millones de euros, es reconocido en su país porque en su pasado intentó ser futbolista profesional y aún participa como comentarista en  una cadena televisiva.

Un árbitro millonario será el encargado del juego entre Argentina y Suiza.