RÍO DE JANEIRO.- Convertido en el mejor goleador del torneo con cinco tantos, James Rodríguez va en camino a dejar una profunda huella en este Mundial. Sus actuaciones y sus goles superan por mucho las discretas presencias de Cristiano Ronaldo o David Villa y la imperiosa necesidad de Messi de lucir ante la ausencia de compañerismo en argentina.

Con James, las cosas son diferentes en Colombia. Él es el agua que ha refrescado a todo un país y reivindica la posición de centrocampista ofensivo.

Me siento enormemente feliz por lo que hemos conseguido. Nunca en la historia Colombia había llegado hasta acá y no queremos parar, estamos mentalizados en conseguir muchas más cosas.”

La realidad de James es otra cosa. Su futbol cómodo, vertical y solidario con el equipo abriga las esperanzas cafeteras para este mundial. Es el ídolo y el hombre a seguir en cada uno de sus movimientos.

A cinco minutos de finalizar el encuentro ante Uruguay, fue sustituido y todo el Maracaná se le rindió en una ovación.

“Me tocan hacer los goles, pero es labor de todo el equipo. La verdad me siento muy bien jugando en esta posición, no tan pegado a la banda, y siento que rindo mejor. Lo importante es que todos estamos en el mismo canal y queremos conseguir las mismas cosas. Nadie es más importante que nadie.”

Hay mucho ruido en el vestidor de Colombia. Este equipo baila y canta y se nota el buen humor. James Rodríguez cree que eso ha sido fundamental para conseguir las cosas. “Me siento como en casa. Mis compañeros son hermanos, nos llevamos bien, bromeamos, nos ayudamos, somos un equipo. No hay diferencia entre nadie, cada uno hace un trabajo importantísimo y a mí me toca culminar el esfuerzo de todos solamente”, señaló.

En ese tenor, el técnico José Pekerman dijo que “todo el trabajo que hemos hecho ha dado resultado. Nada de lo que tenemos hoy hubiera sido posible si este equipo no fuera tan trabajador, me he sorprendido de la capacidad que tiene el colombiano para hacer las cosas”.