CIUDAD DE MÉXICO, 27 de junio.- En un bar de Tecámac, Estado de México, siete africanos discutían sobre la actuación de la selección de Nigeria en el Mundial de Brasil 2014. Uno de ellos viene de visita y el resto vive en México. La discusión terminó cuando un comando entró y arrestó a todos, les dijo que eran detenidos por secuestro. Ése fue el motivo por el que Tony no pudo ver el juego de su selección contra Argentina. Fue al ministerio público para defender a sus compatriotas y evitar que sean procesados. 

Últimamente, no sé por qué, nos han detenido y acusado por cualquier cosa. Ahora, de los siete detenidos, sólo uno habla español y las autoridades no avisaron a nuestra embajada. México es un gran país, pero a veces hay racismo”, dijo Tony, nigeriano que llegó a México hace más de cinco años.

Tony se quedó a vivir en el Distrito Federal por casualidad. Un día decidió salir de viaje de su país y cuando llegó a México le avisaron que había perdido todo. Él estudió administración de empresas en su país y puso un negocio de camiones de carga. Cuando se ausentó, su empresa quebró en dos días.

Venía de visita a Cancún, pero cuando llegué acá me avisaron que los cheques se habían perdido, que no tenían forma de operar el negocio. Me quise regresar y cuando marqué a la aerolínea me dijeron que no tenía boleto de regreso”.

Me quedé sin nada. Hasta que una familia de aquí (Distrito Federal) me dijo que no estuviera triste, que malo fuera que mi mamá se hubiera muerto, y que el negocio después lo podía recuperar”, relató Tony.

El nigeriano superó la desdicha y comenzó a trabajar “de chalán en talleres mecánicos”. Aprendió a reparar autos y reunió dinero para poner un taller propio. En cuanto quiso arreglar su situación legal en el país empezaron las trabas. “Una abogada me pidió, por cada uno, cuatro mil dólares para tramitar mis papeles y nacionalizar a mí y a mi hermano”.

Tony, sin la cantidad de dinero requerida, pidió ayuda y fue a Migración a preguntar cómo podía hacer el trámite por su cuenta. Recibió la ayuda necesaria y no tuvo que desembolsar los cuatro mil dólares para obtener la nacionalidad mexicana.

Las dificultades que enfrentó hicieron que Tony se reuniera con más nigerianos que vivían en México para crear una asociación que los respaldara. Ahí comenzó la asociación Nigerian In Diaspora. El primer paso fue darles asesoría a sus compatriotas para arreglar su situación legal en el país, “sin cobrarles nada, a nosotros no nos cuesta nada ayudar a los demás”.

Luego, empezó a auxiliar a nigerianos que eran detenidos por las autoridades sólo por su color de piel.

Una vez nos avisaron que habían matado a uno en Puebla, cuando llegamos según ya lo habían enterrado, no nos los dejaron ver. También encerraron a uno hace poco, sin pruebas ni nada. Ahora culpan a siete nigerianos que por secuestro, si según secuestran por qué no hablan español, por qué todos tienen papeles y por qué estaban en un lugar público el día de su detención”, comentó Tony.

Al mismo tiempo que Tony peleaba en el ministerio público por sus compatriotas, en su taller mecánico, algunos de los más de 300 africanos que están en contacto con su asociación se reunían en su taller para observar el partido entre Nigeria y Argentina.

La embajada de Nigeria ya se enteró de la situación y los va apoyar para que salgan lo más rápido posible. El que único que habla español tiene negocio aquí, ojalá que para el partido de octavos de final ya puedan estar con nosotros”.

México y Nigeria se parecen porque los dos son grandes productores de petróleo, y en los dos hay mucha corrupción”, finalizó Tony.