PORTO ALEGRE, 26 de junio.- Lionel Messi, con una gran actuación ante Nigeria, volvió a desnivelar la balanza a favor de Argentina, que ganó 3-2 con dos goles del delantero albiceleste y logró quedarse en el primer sitio de su grupo, con marca perfecta en sus primeros tres compromisos.

Messi confirma que es el ídolo de Argentina. El único de su equipo capaz de hacer algo distinto y beneficiar a sus compañeros.

La Albiceleste tiene dos  mediocampistas, Javier Mascherano y Fernando Gago, que apenas aportan creación. El primero, por lo menos da equilibrio defensivo, pero el segundo tiene un ritmo cansino. Da muchos pases cortos, al pie, sin profundidad y sin velocidad. Ese es el ritmo de Argentina.

Todo cambia cuando el balón pasa por los pies de Messi. Lo demostró a los tres minutos de juego, Di María remató dentro del área, el portero Vincent Enyeama rechazó y el jugador del Barcelona fusiló. El 1-0 apenas en los primeros instantes.

La anotación animó las gargantas de un estadio que parecía La Bombonera de Buenos Aires. Porto Alegre, frontera con Argentina, atrajo a cien mil hinchas albicelestes. Cerca de 80 mil se quedaron fuera del estadio Beira-Rio.

En menos de cinco minutos,  Messi venció a Enyeama, portero que fue su pesadilla en el Mundial de Sudáfrica de 2010.

En aquel torneo, Nigeria y Argentina se enfrentaron con victoria sudamericana por 1-0. Anotó Gabriel Heinze, pero Enyeama detuvo todas las intentonas de Messi hasta desesperarle. Cuatro años después, batió a la primera a un portero excelente.

No era el día de los milagros, aunque Nigeria rezara por ellos. Se acercó en varias ocasiones, pero no pudo. La esperanza africana revivió un minuto después del tanto inicial de Messi, cuando Ahmed Musa empató con un zapatazo que no pudo parar Romero.

Argentina dominó el resto de la primera parte, lo hizo sin ideas, con mucha espesura. Tuvo que aparecer Messi, en el minuto 45, para hacer un golazo de falta que calmara a una selección que no está tranquila del todo. Algo falta, algo falla, no todo es lucidez.

Ahmed Musa volvió a conseguir el empate en la reanudación del segundo tiempo, pero, en esta ocasión, fue el equipo de Sabella el que respondió al instante, con un gol de rebote de Marcos Rojo, que aprovechó un marcaje timorato de Nigeria y anotó con la rodilla el 3-2.

Messi salió del campo a falta de algo más de 30 minutos y se acabó el espectáculo de Argentina. Se marchó con dos goles que le permiten llegar a cuatro y ser el goleador del torneo junto al brasileño Neymar.