SAO PAULO, 25 de junio.- El delantero uruguayo Luis Suárez, protagonista de la acción más polémica del Mundial de Brasil, el mordisco al italiano Giorgio Chiellini, es el último integrante de una relación de "chicos malos" que dejaron su huella en la historia de los Mundiales.

Suárez mordió a Chiellini durante el encuentro entre Uruguay e Italia que terminó con la victoria celeste 1 a 0, lo que hizo avanzar al equipo sudamericano a los octavos de final de Brasil 2014.

La FIFA anunció que inició una investigación contra Suárez luego de la mordida, que fue repudiada en el medio futbolístico.

Pero al parecer la rivalidad entre Suárez y Chiellini no es nueva.

Este miércoles se conoció una fotografía de la Copa Confederaciones donde Suárez, aparece intentando morder el hombro de Chiellini, durante un juego en Salvador donde ambos equipos terminaron empatados a dos goles el año pasado.

Los otros 'chicos malos'

Con su acción de este martes, Suárez se une a otros “chicos malos” como Zinedine Zidane, Diego Maradona, Paul Gascoigne y Antonio Ubaldo Rattin, quienes dejaron para la historia acciones polémicas, a menudo poco después de deslumbrar con su juego.

Zidane se despidió del fútbol con una expulsión en la final de Alemania 2006, tras dar un cabezazo a Marco Materazzi, que había insultado a su hermana.

En tanto, Maradona salió del Mundial de 1994 por dar positivo por efedrina en el control antidopaje que se le practicó tras el Argentina-Nigeria.

Gascoigne pidió de rodillas al árbitro que no le amonestase tras una entrada a Tomas Berhold, luego se le vio llorando al pensar que no jugaría la final si se clasificaba su equipo.

En tanto, Rattin, Ídolo de Boca Juniors y capitán de la selección argentina protagonizó uno de los grandes escándalos de los Mundiales, cuando en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein le expulsó por mirarlo "con mala intención".

Entonces no existían las tarjetas y, pese a los gestos del árbitro de que abandonase el campo, Rattin dijo no entender y pidió un traductor. El juego estuvo detenido 10 minutos y tras abandonar el campo, de camino al vestuario estrujó un banderín con los colores de la bandera británica y se sentó en la alfombra roja real, mientras en la grada gritaban: "animals, animals, animals".

rja