CIUDAD DE MÉXICO, 24 de junio.- En Costa de Marfil cualquier aspecto de la vida es razón para pelear: la política, la religión o el idioma, pero eso se puede olvidar cuando los Elefantes están en la cancha, y si ellos dicen que se acaben los conflictos, las armas se guardan.

Así sucedió en 2005, cuando Costa de Marfil, un equipo en el que convivían musulmanes y cristianos, calificó al Mundial de Alemania.

En el 2006, cuando fueron a clasificarse a Sudán, en el último partido de la eliminatoria, logramos pasar, porque Camerún necesitaba ganar y falló un penal en su partido, empataron al final. Nosotros ganamos 3-1 y cuando supimos que estábamos en el Mundial todo el pueblo salió a festejar”, recuerda Kouadio Georges Wawa, cónsul cultural de la embajada de Costa de Marfil en México.

Didier Drogba y todo el equipo pidieron perdón al pueblo, pidieron que los políticos se unieran y que cesara la guerra. Luego organizaron un partido en el centro de Costa de Marfil, en zona de rebeldes, y ahí se logró unir al país”, relata el diplomático.

En aquel discurso, Drogba dijo que los futbolistas “demostramos que podemos vivir juntos” y pidió que cesara un conflicto que dejó mil muertos.

Wawa platica hoy con orgullo ese episodio en un país que tiene 65 dialectos, y cuya selección es un mezcla de religiones y cultura.

“Sorprendió porque en la selección hay musulmanes, católicos, cristianos, pero en su concentración eligen a un musulmán y un cristiano para hacer la oración, así todos conviven.”

Hoy el país vive en una relativa calma, es la segunda economía de la región, el primer productor mundial de cacao y confían en que sus Elefantes pasen a la segunda ronda del Mundial.

Eso sería un triunfo deportivo, pero sobre todo una esperanza de paz como Sudáfrica lo hizo con su equipo de rugby, décadas atrás.

“Hubo muchos muertos, corazones rotos y tenemos que curar todo eso para que salgamos adelante. No es fácil, pero lo vamos a lograr. En Costa de Marfil habrá reconciliación”, confía.

“El futbol en Costa de Marfil es igual que el rugby para Sudáfrica,
 nos falta la mente fuerte de los jugadores. Si el martes no pasamos a la segundo vuelta, eso afectará al país, seguirá la división; pero se aminorará con el triunfo de la selección. Ganando se sanarán más corazones”, afirma Georges Wawa, quien sabe que contra Grecia juegan algo más que un Mundial.