CIUDAD DE MÉXICO, 22 de junio.- En 1997 la revista Sports Illustrated publicó un artículo titulado: “La muerte de un gigante”, un análisis de cómo la escudería Williams, que en esos momentos era campeona de la Fórmula 1 y se enfilaba a obtener un nuevo título con el canadiense Jacques Villeneuve, vivía sus últimos momentos de gloria con la salida de Adrian Newey y la pérdida de los motores Renault.

Pocos podían augurar lo que seguiría: 17 años sin un título de la máxima categoría de constructores o de pilotos, una ofensa para el segundo equipo con más coronas de escuderías, apenas detrás de Ferrari.

Pero ayer Felipe Massa y Valtteri Bottas devolvieron el brillo de antaño al equipo de sir Frank Williams al hacer el 1-2 en la calificación para el Gran Premio de Austria.

La casa de Grove ha trabajado los últimos años en reencontrar el camino y, si bien es cierto que será difícil pelear contra los Mercedes-Benz de Nico Rosberg, quien saldrá tercero, y Lewis Hamilton, noveno, al menos aspiran a conseguir su primer podio en 41 Grandes Premios, el más reciente fue la victoria de Pastor Maldonado en el GP de España 2012.

En contraste, Ferrari continúa sin dar el estirón esperado y se tuvieron que conformar con el cuarto puesto del español Fernando Alonso, mientras que su coequipero Kimi Räikkönen saldrá octavo.

Del lado del tetracampeón mundial, Red Bull, lo que debía ser una fiesta por inaugurar la primera carrera en su propio circuito, fue una tragedia.

Sebastian Vettel, arrancará 12, y Daniel Ricciardo, vencedor hace un par de semanas en Canadá, será quinto.

Para los mexicanos los resultados siguen sin llegar y Sergio Pérez, que acabó 11, partirá con su Force India desde el puesto 16, por una sanción de cinco lugares, mientras que Esteban Gutiérrez y su Sauber saldrán de la posición 18, y tendrán que remar contracorriente.