RÍO DE JANEIRO, 20 junio.- Holanda recibe a diario la bendición del Cristo del Corcovado. El equipo de Louis van Gaal entrena en las instalaciones del Flamengo a las faldas del monumento que parece dejarles caer entre sus manos, los designios para llegar lejos en esta copa. La zona se llama Lagoa.

Pudiera ser, si las combinaciones se dan, el rival de México en los octavos de final. Ayer tuvo una práctica regenerativa, común, con el buen ánimo de tener la calificación asegurada en el Grupo B y dirimir solamente ante la correosa selección chilena el puesto por el primer lugar.

El cruce será con el Grupo A, el sector del cuadro de Miguel Herrera.

Ayer, jueves de Corpus Christi, fue un día feriado. El tránsito ha bajado considerablemente y por primera vez en la Copa el ambiente no ha sido tan cálido, culpabilidad de un Frente Frío que bajó la temperatura y trajo consigo fuertes ráfagas y una lluvia persistente y molesta.

El clima en todo caso, es el favorito para los holandeses que se sienten en su medio natural. A las risas y buen humor se tiene que sumar la comodidad por la ausencia de calor y humedad que tanto ha perjudicado a combinados nacionales como Inglaterra y España.

Un día después de vencer a Australia se regeneran los músculos. Los titulares apenas trotan un poco y hacen algunos ejercicios de resistencia. Pronto se meten al vestidor y dejan el campo del Flamengo listo para que los suplentes se regodeen con disparos al arco.

Al ver a la selección holandesa uno aprende el porqué de su éxito. El nivel de competitividad y exactitud es enorme. Mucho pasa por Louis van Gaal. El técnico es el amigo de todos sus jugadores. A cada uno le aplaude y grita en los disparos que hace. No duda en abrazarlos cuando hacen un gran gol. Sus gritos son como los de un papagayo que imita la celebración del público, son guturales y fuertes, pero sirven para alentar en confianza a los que no han jugado en el Mundial.

Sin dar respiro, la práctica dura 90 minutos en los que el hombre importante de la selección se refresca del Mundial con su familia. Robin van Persie ha subido los más de cincuenta escalones que tiene el campo de entrenamiento José Bastos Padilha del Flamengo y se deja abrazar por su hija. Saluda a algunos familiares y da un beso pequeño en la boca a su esposa. No jugará ante Chile por acumulación de amonestaciones, pero estará listo para la hora definitiva en los octavos de final en donde tal vez, se encuentre con México.

El técnico Louis van Gaal confirmó que Bruno Martins, el zaguero que quedó inconsciente en el partido contra Australia, abandonó el hospital sin problemas.

En una jugada, Martins sufrió una conmoción cerebral y tuvo que pasar la noche en un hospital de Porto Alegre. Ayer por la tarde alcanzó al resto del grupo en Río.

No creo que tenga problemas para jugar después, pero, por lo pronto, no lo tomaremos en cuenta para el duelo ante Chile. Preferimos darlo de baja al menos una semana”, explicó el estratega Van Gaal.

Luego de chocar con Tim Cahill, Martins tuvo que ser sustituido del campo y llevado inmediatamente a revisión médica. Con él y Van Persie, Holanda tendrá dos importantes bajas para el juego ante Chile.