CIUDAD DE MÉXICO, 18 de junio.- El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez tuvo una destacada presentación en el Mundial de Brasil 2014, al llevar sin polémicas y con tranquilidad el partido Bélgica-Argelia.  Ha sido uno de los jueces con mejor actuación en la primera ronda.

El silbante, que estuvo acompañado en las bandas por  los también mexicanos Marvin Torrentera y Marcos Quintero,  destacó en la tolerancia que tuvo con las jugadas fuertes, que derivó en que se viera un partido fluido. Siempre estuvo cerca de las jugadas e incluso en un par de acciones chocó con futbolistas por su cercanía a las acciones.

La decisión cumbre del Chiquimarco llegó en el minuto 23 cuando el defensa Jan Vertonghen derribó dentro de su área al argelino Sofiane Feghouli. El africano fue derribado por detrás con un jalón, y sin dudarlo pitó la falta en una decisión correcta, además de que amonestó al jugador del Tottenham.

También destacó en la jugada en la que cayó el 2-1 cuando Kevin De Bruyne le robó el balón a Feghouli, y derivó en un contragolpe letal que culminó Dries Mertens. El argelino pedía una falta que nunca existió.  

En los pocos detalles negativos de la actuación de Rodríguez fueron la cantidad de faltas que pitó (39, de las cuales 21 las cometió Bélgica y 18  Argelia) y la amarilla que le sacó al argelino Nabil Bentaleb por un codazo sobre Moussa Dembele, ya que debió sacarle la roja.

También se olvidó de sacar la doble amarilla a Vertonghen en el minuto 61 por una falta por detrás. Se notó en la acción que no aplicaría el reglamento a rajatabla como suele hacerlo. En resumen, por lo que hizo se ganó un segundo partido en el Mundial.