RÍO DE JANEIRO, 18 de junio.- Inglaterra entrena atrás del edificio donde vive el cantante Roberto Carlos. Es la zona militar de capacitación física de Urca, un litoral pudiente que sirve de descanso y jubilación. Casi no hay ruido en este sitio sólo el que se produce dentro de la selección inglesa. Aunque las sensaciones son buenas por la actuación ante Italia, queda la duda de si Wayne Rooney jugando por izquierda, le es benéfico al equipo.

Al paso tuvo que salir el capitán Frank Lampard. Nadie tiene tanta casta y corazón como él por lo que, seguramente, el técnico Roy Hodgson decidió que fuera el elegido para calmar las aguas. Lampard mira plácido y da la impresión de tener demasiada tranquilidad.

Lamentablemente la tendencia es centralizarse en un solo jugador en un Mundial, tratar de cargarle presión y hacerlo el héroe cuando en realidad es todo el equipo el que debe ser juzgado.”

A su lado apareció el joven Raheem Sterling, una nueva promesa que debe estar al pendiente para cargar los fusiles que le deje Lampard. Los cuestionamientos para Sterling son completamente distintos, van desde su emoción por jugar un Mundial hasta si sus padres viajaron a verlo a Brasil.

Lampard por el contrario, lidia con los problemas de la selección como buen experimentado. A los 36 años y con escaso combustible ha decidido darle fin a su ciclo de 13 años con el Chelsea y, seguramente, también el del equipo inglés. Ante el tema de Rooney sale al paso por enésima ocasión.

Es un poco frustrante cuando estás en un grupo y todo el peso va para un solo hombre. Eso no debe pasar aquí, porque tratamos de jugar juntos. La gente no es egoísta en este equipo y sólo tratamos de obtener buenos resultados porque creo los merecemos. Es más que una fijación lo de Rooney que no pasa por nosotros sino por el exterior.”

Por el juego de vértigo y juvenil que está tratando de hacer Inglaterra, Lampard casi no tiene participación. En el debut ante Italia presenció todo el juego en la banca. Eso sí, nunca deja de apoyar. Lampard encierra el romanticismo del futbol británico con la esencia más grande que tiene este país con los Mundiales por lo que sabe que si tiene que hacerse a un lado, no tendrá problemas.

En Inglaterra se pedía ese rejuvenecimiento con el juego de ataque y eso es lo que nos dan estos chicos. No sólo en el partido contra Italia fue una muestra sino también en los entrenamientos”, explicó, “es positivo verlos. Creo que son muy valiosos y han generado una gran impresión en la afición.”

Inglaterra jugará mañana en Sao Paulo ante una deprimida selección uruguaya. No se sabe si Lampard estará en el banquillo o en el campo. Rooney estará debatiéndose entre jugar muy pegado a la banda izquierda o regresar a la zona delantera más por el centro. Mientras se resuelven las cuestiones, el veterano inglés prefiere ver lo que viene con optimismo, “perdimos un juego, pero hay que ver hacia adelante. Tenemos que salir a ganar, mejorar y concentrarnos más”.

Sabe que los resultados difíciles son parte de la renovación pero que tarde o temprano, quizá ya sin él, todos los chicos que hoy le reconocen, salgan al paso para afrontar los problemas, llevarán a Inglaterra más alto.