CIUDAD DE MÉXICO, 18 de junio.- La ciudad de papel es una colonia que se ubica detrás de la delegación Gustavo A. Madero, en el Distrito Federal. Es el equivalente a una favela de Brasil y es llamada así porque la materia prima que se utilizó para sus casas son cartón y lamina. Observar el partido entre México y la verdeamarela desde ese sitio es casi imposible, el improvisado cableado que utilizaron sus habitantes para tener luz eléctrica no soporta las descargas de los televisores y su población se traslada a la explanada de la delegación para ver los juegos del equipo mexicano. Ahí empieza su peregrinaje .

Atrás de la pantalla de 20 metros de ancho que instaló el gobierno del Distrito Federal en la delegación, está la Basílica de Guadalupe, el recinto que más plegarias recibe con el objetivo de ayudar al combinado nacional. En la explanada, los habitantes de la ciudad de papel se unen al ritual que consiste en apoyar a la Selección Mexicana, sin importar que las estadísticas contra Brasil causan poca esperanza.

Ahí, a un lado de la Basílica de Guadalupe, se escuchan los gritos a favor del portero Guillermo Ochoa, se ovaciona a Oribe Peralta y se aplaude el ingreso de Marco Fabián . A la par, las estatuas de San Judas Tadeo y Jesús también están con el Tri. Son adornadas con banderas y bufandas del equipo mexicano, y en cada aproximación de los brasileños tienen que atender la plegaria de alguno de los aficionados.

El empate se festeja como triunfo. De inmediato, la tribu de aficionados del Tri grita que la próxima escala es el Ángel de la Independencia, sitio ideal para festejar la victoria nacional, o empate, como sucedió contra Brasil.

Antes de tomar el camión o taxi  que los va a llevar al monumento que se sitúa en medio de la Avenida Reforma, es obligado pasar aunque sea por enfrente de la Basílica, para agradecer a la Virgen de Guadalupe el milagro de no perder contra el anfitrión y que México tiene cuatro puntos.

En el recorrido de la Basílica de Guadalupe al Ángel de la Independencia, la tribu que inició con unos cientos va consiguiendo más adeptos hasta convertirse en una multitud.

En el trayecto, los aficionados que decidieron ver el partido en la explanada del Zócalo capitalino se unen al contingente de seguidores del Tri que aseguran: “En México encuentras de todo, menos miedo”. 

La avanzada se nutre con unos aficionados de Brasil, extraviados, quienes no entienden por qué México festeja un empate.

Los habitantes de la ciudad de papel se pierden entre la muchedumbre. Hoy es tiempo de festejar el empate, mañana habrá que ocuparse de los problemas.