TORREÓN, 18 de junio.- En casa de la familia Peralta Morones, se vivió el encuentro entre México vs Brasil con nerviosismo e intensidad

Las calles del poblado Ejido La Partida, de donde es originario Oribe Peralta, estaban totalmente vacías porque la cita fue a las 14:00 horas, todos querían estar en la casa de la familia.

Miguel Ángel Peralta, padre del delantero, reconoció que no le gustó ver salir de la cancha a su hijo, pero que se tiene que respetar la decisión del técnico.

Fue un partido muy difícil  y estuvo muy cerrado, casi no le llegó el balón a Oribe, las que tuvo no las pudo meter”, expresó el señor Peralta.

Detalló que “se siente un orgullo porque no es fácil llegar a un Mundial, es muy difícil anotar un gol, muy pocos lo logran, el mejor regalo del Día del Padre fue el gol que le anotó a Camerún”, recalcó.

Asumió que mantienen viva la esperanza y el sueño de que su hijo y el Tricolor lleguen muy lejos en este certamen mundialista, “se vale soñar, el Tri tiene carácter”.

Por su parte, Julieta Morones, madre del seleccionado mexicano ya un poco más tranquila y después del silbatazo final del partido dijo sentirse muy feliz por ver a su hijo cristalizar uno de sus sueños, que es el jugar un Mundial de futbol.

“Él siempre dijo que tenía que llegar a jugar un Mundial, yo nada más lo escuchaba. Al principio no me gustaba mucho la idea de que fuera futbolista, yo quería que estudiara, pero pues ya salió así”, detalló.