CIUDAD DE MÉXICO, 17 de junio.- Jang y Jongho llegaron a México hace un año, con la intención de convertirse en expertos en el idioma español. Cuando salieron de Seúl , los jóvenes de 23 años de edad venían con muchos temores de llegar a un país violento y en el que los terremotos podrían asomarse en cualquier momento.

“¡Ya sentimos varios terremotos!”, dice con ojos de asombro Jongho Choe (el de anteojos), quien comenta en un español chapurrado que en Corea del Sur no hay terremotos y piensa que cualquier movimiento telúrico alcanza dicho calificativo.

Él y Jang se conocieron en la Universidad Hankuk y vinieron de intercambio al Tec de Monterrey campus San Luis Potosí. “Venimos a estudiar para intérpretes del idioma español, queremos trabajar para empresarios coreanos que necesiten un intérprete para sus negocios en España o Latinoamérica”.

Comenta Jang que “cuando llegamos a México creímos que güey era una manera formal de saludarse o algo así como amigo o camarada. Pronto los estudiantes mexicanos nos nombraron del mismo modo, por lo que (sin saber el significado) nos sentimos integrados al grupo.

Pronto sabrían el significado de dicha palabra, además de que aprenderían otras malas palabras. “¿Cómo se dice amigo en coreano?, se dice chingu (la u se pronuncia como o)”, explica Jongho con cierta picardía.

En Corea del Sur no existen los apodos, pero estos personajes se convirtieron en chingu (o)  Jang y Jongho güey. El primero dice que “también les enseñamos groserías a los estudiantes mexicanos. Sequiya significa pendejo, pero eso no lo digas en Corea porque cualquiera se enojaría mucho”.

Jang Woogyeong y Jongho Choe aprovechan las vacaciones ecolares para asomarse por el DF. “Nos dijeron que tuviéramos cuidado y que no saliéramos de noche. Hasta el momento seguimos vivos como Pancho Tequila, dice Jang con una sonrisa inocente. Camina por Reforma, pero desconoce que a unos kilómetros está el centro de la ciudad y ahí existen más riesgos.

Ambos aprovecharán este día para mirar a su selección enfrentar a los rusos. Dicen que Son Heun Min es la estrella de Corea del Sur y que se puede hacer algo en el Mundial de Brasil. “Vamos a ganar una vez, pero no pasaremos a la segunda ronda”, comenta Jongho, mientras se acomoda los anteojos.

Jongho se despide confesando su gusto por las tortas y los tacos con picante. Jan prefiere un capuchino.