RIO DE JANEIRO.-  Hay un fantasma aquí. Apareció hace 64 años y ronda el mundial. Vive en el Estadio Mario Filho, un periodista afamado que no lo es tanto cuando se le reconoce al inmueble como el Maracaná. Para espantar a los malos recuerdos de una final pérdida con Uruguay en 1950 y que aún escuece de dolor, se puso una estatua al Pentacampeón, con los nombres de todos los que participaron en los títulos conseguidos.

Maracaná, el estadio más importante de Brasil, recibirá siete partidos en la Copa. A partir del domingo comenzó a engalanarse con el Argentina-Bosnia pero cada día atiende al menos a mil turistas,

Es una visita obligada. Mis amigos y yo vamos para Fortaleza pero decidimos pasar antes aquí porque no puedes venir a Brasil y no conocerlo”, dice Jesús Bravo, oriundo de Guadalajara y que viajó en este mundial con los amigos que hizo en el pasado, cuando en Sudáfrica se conocieron por culpa del Tricolor. “Ahora repetimos la Copa, gracias a la amistad que unió hace cuatro años', cuenta.

El ambiente empieza a retumbar como un trueno. Se oyen gritos y risas. Hay un sol radiante en Río de Janeiro y el que vende fotos con la Copa del Mundo falsa hace la sentencia, “cuánta cantidad de mexicanos, ¿cómo hacen para ser tantos? Salen de todos lados”.

Una señora con la camiseta del Santos de Torreón le acepta la oferta de dos reales (12 pesos) para comprarle la fotografía. En un rato han pasado colombianos, japoneses, brasileños, alemanes, estadunidenses, bosnios y un mundo por completo.

Hay imitadores de Maradona Marcio Pelé, el malabarista más reconocido de la fachada del estadio quien presume solamente trabajar cuatro horas al día, “el que trabaja menos hace más dinero”, reza como escudo junto a su balón.

Maracaná es el núcleo de la Copa y el corazón de Río. Un estadio elitista dicen algunos de los habitantes de esta ciudad que no pudieron pagar entradas para la Copa. Para el juego contra Argentina se estaban vendiendo por internet hasta en 600 dólares.

"La gente ya no lo siente tan suyo", dice Guto Seabra, redactor en jefe de deportes del Diario O’Globo.

Un consorcio tiene el 35 por ciento y se ha perdido ese sentido de pertenencia popular. Casi no habrá negros y mucho menos pobres en las gradas, verás a otro tipo de personas en el Mundial, gente de etiqueta o mujeres de tacón alto. Maracaná del 2007 a la fecha sufrió tres remodelaciones y en total costaron un billón de reales, ¿no se pudo ocupar algo de eso para la salud?', dice el periodista.

fdr