CIUDAD DE MÉXICO, 14 de junio.- Dicen que Uruguay es un país rico venido a menos, que se echó a dormir cerca de la década de los sesenta, tras salir campeones del mundo en el estadio Maracaná.

“Las historias del Maracanazo nunca se olvidan. Alcides Ghiggia, el anotador del gol que venció a Brasil, nos acompaña en los viajes, en los entrenamientos y está con nosotros. Es muy importante cuando nos da consejos y nos cuenta las historias de esa victoria en el Maracaná”, dijo Egidio Arévalo, mediocampista de la selección de Uruguay.

Ese país de apenas de tres millones de habitantes, ubicado a un costado del Río de la Plata, presume en la playera de su selección un escudo con cuatro estrellas. La dos primeras representan los campeonatos que consiguieron en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, la tercera es el testigo del título de la Copa del Mundo obtenido en 1930 y la cuarta la ganó Ghiggia, con ese gol que silenció al Maracaná en 1950.

“Somos grandes en el futbol por los títulos y porque exportamos muchos jugadores a pesar de tener un territorio pequeño. En todas partes del Mundo hay uruguayos. Somos un país de tres millones de personas, es un país con mucho futbol, muy humilde y muy tranquilo. No porque seamos chicos no aspiramos a lo grande”, comentó Arévalo.

Los charrúas empezaron una nueva revolución del futbol hace siete años, Óscar Tabárez armó un grupo que combinaba la famosa garra charrúa con el estilo estético de sus delanteros. Forlán, Luis Suárez, Diego Lugano y Diego Godín se regocijaron en Sudáfrica 2010 al conseguir el tercer puesto de la Copa del Mundo. Cuatro años más tarde, esperan que el proyecto se consagre, otra vez, en tierras brasileñas, con el título.

Uruguay inicia hoy contra Costa Rica y luego debe enfrentarse con Italia e Inglaterra; para hoy está descartado su gran goleador Luis Suárez, del Liverpool, de Inglaterra.