MANAOS, 14 de junio.- En términos de pedigrí futbolístico, pocos partidos hay mejores que el que disputarán  hoy Inglaterra e Italia en la calurosa y húmeda Manaos, sede del debut de ambas campeonas del mundo en el Mundial de Brasil.

Inglaterra no bate a Italia en un partido oficial desde 1977, pero el técnico Roy Hodgson espera que la juventud y el entusiasmo de su escuadra sirvan para dar la vuelta a la historia en uno de los partidos más atractivos de la fase de grupos del Mundial.

Sobre el césped de Manaos chocarán dos gigantes: Inglaterra, país que presume de haber inventado el futbol y que ganó el mundial en 1966 (su único título del orbe), e Italia, la selección europea que más veces conquistó la Copa del Mundo, con cuatro.

El último capítulo fue en los cuartos de final de la Eurocopa 2012, cuando los italianos se impusieron en la tanda de penales. Pero nada de eso trastoca la ilusión de los entrenados por Hodgson. “El equipo es joven y tiene mucha energía, mientras que Italia es la misma que hace dos años. Deberían estar más preocupados de nuestro equipo”, dijo Wayne Rooney, la estrella de los ingleses. “Los jugadores italianos deberían mirarnos y preguntarse cómo pueden parar a nuestro equipo”.

En Italia las expectativas son totalmente diferentes y los aficionados sólo quedarán satisfechos con el pentacampeonato.

Los dos tenemos entusiasmo y la presión está en ambos”, dijo el central Andrea Barzagli. “En nuestro país hay mucha pasión, la presión siempre está ahí”.

En las últimas semanas se habló mucho de los peligros de jugar con el calor y la humedad de Manaos, una ciudad en medio de la jungla amazónica. A ello se sumaron en los últimos días las dudas sobre el estado del césped.

Esas preocupaciones podrían llevar a ambas escuadras a reservar energías para los otros dos partidos que deberán afrontar en la fase de grupos, ante Uruguay y Costa Rica. Pero los implicados aseguran que dejarán todo en el césped.

 Queremos comenzar bien”, dijo el portero Joe Hart. “Vamos a intentar ganar cada partido”.

A partir del sábado (hoy) no va a haber espacio para bromas”, dijo el italiano Barzagli. “Vamos a entrar a la cancha con el objetivo de jugar bien y comenzar el torneo del modo correcto”, añadió.

En Inglaterra la principal inquietud tiene nombre y apellido: Andrea Pirlo, el armador del medio campo italiano.

Hay momentos en los que hace suya la pelota y sólo podemos intentar estrechar el campo para cortar sus balones hacia la delantera”, dijo el inglés Jack Wilshere.

 

Fue el adiós de Shilton

El único enfrentamiento en un Mundial entre Inglaterra e Italia, hasta el que sostendrán hoy en Manaos, marcó la despedida de un histórico de la selección inglesa; el guardameta Peter Shilton, el jugador que en más ocasiones se ha enfundado la camiseta de ese país (125).

Shilton mandó en el arco inglés durante casi dos décadas. Sobrevivió en 1973 a una mala noche, frente a Polonia en Wembley, que dejó a Inglaterra fuera del Mundial de Alemania 1974, a la alternancia en la portería con Ray Clemence y, hasta a la Mano de Dios de Diego Armando Maradona en México 1986, pero en su retirada del futbol internacional no tuvo el reconocimiento que hubiese merecido.

La mejor actuación de un conjunto inglés en un Mundial, al margen del título en el torneo que organizó en 1966, se produjo en Italia 90, pero no obtuvo recompensa, tras ser apartado de la final en la tanda de penaltis frente a Alemania y desplazado del podio por la selección anfitriona (2-1).

En semifinales ante Alemania el entrenador Bobby Robson se guardó un cambio hasta los minutos finales de la prórroga y estuvo tentado en sacar a Shilton, quien no era una especialista en atajar penales, por el suplente Dave Beasanta, quién tenía una mejor reputación en ese renglón, pero nunca realizó el cambio.

Shilton no detuvo ninguno y Stuart Pearce y Chris Waddle fallaron los suyos para que Inglaterra tuviera que conformarse por luchar por el tercer puesto.

El veterano portero se situó por última vez en la portería inglesa y quedó marcado por una jugada impropia de su experiencia.

En el minuto 71, quiso controlar con los pies un pase de Pearce, antes de sujetarlo con las manos (aún no había entrado en vigor la norma que prohibía tomar el balón) cuando se vio sorprendido por Roberto Baggio, que se lo arrebató y marcó.

David Platt logró la igualada diez minutos después, pero Shilton aún tuvo que enfrentarse de forma infructuosa a un nuevo penalti. Cometido por Paul Parker y ejecutado por Totó Schillaci, quien le dejó sin medalla en su despedida.

Después de 125 encuentros, de participar en tres Copas del Mundo y mantenerse invicto en 10 de los 17 partidos de fases finales en los que fue alineado, Shilton dejó la selección para continuar su carrera en clubes menores, hasta los 46 años, para establecer un récord de 1,005 partidos entre los tres palos, en 30 años de carrera, la cual, a nivel selección, terminó ante la selección italiana en 1990.