RÍO DE JANEIRO, 13 de junio.- Con la eliminatoria atascada, José Manuel de la Torre echó mano de los naturalizados y levantó expectativas. Durante ese proceso llegaron a aparecer tres al mismo tiempo: Lucas Lobos, Damián Álvarez y Christian Giménez.

En los últimos tres Mundiales el Tri había tenido al menos a un jugador nacido en otro país. En Corea-Japón 2002 Javier Aguirre llevó a Gabriel Caballero, nacido en Argentina; para Alemania 2006, Sinha, de origen brasileño, estuvo con el equipo e incluso hizo un gol ante Irán. También estuvo Guillermo Franco, quien en Sudáfrica 2010 repitió convocatoria.

Pero Miguel Herrera decidió que si no era Rubens Sambueza el Tricolor no tendría a ningún naturalizado.

“No me arrepiento más allá de todo lo malo que se vivió, porque no fuimos los culpables. Disfruté mi naturalización y representé a México, un país tan bonito que da para mucho más. Fui feliz compartiendo todo con otros argentinos que sienten lo mismo que yo”, refirió Christian Giménez, símbolo del Cruz Azul que llegó a México hace 10 años.

La combinación de resultados y el mal funcionamiento dejó un proceso picante con José Manuel de la Torre, quien fue tan cuestionado como los naturalizados.

Damián Álvarez recordó que esta situación no se presentó en la mejor etapa de su carrera, aunque no le queda un sabor amargo por lo sucedido.

“Se hizo el esfuerzo. Sabíamos que los que estábamos convocados nos encontrábamos en el ojo del huracán. Lo dimos todo por México y no me arrepiento. Me siento con los mismos derechos y obligaciones que cualquier mexicano y durante el Mundial apoyaré al Tri a muerte”.

Miguel Herrera, siendo técnico del América, cuestionó el llamado de Damián Álvarez.

“Pensé en Giménez porque da mucho en el campo, pero desafortunadamente sus lesiones ya no le permitieron llegar, y Lucas Lobos desistió de ir por problemas familiares. Ya no les alcanzó el tiempo”, dijo.