“Cada vez que se acerca un Mundial, los aficionados revisamos recuerdos en busca de méritos sentimentales para recibir milagros.”

Juan Villoro, Balón Dividido

 

 

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de junio.- Para muchos, el futbol es el primer y a veces único acercamiento al mundo más allá de nuestras fronteras. Muchos crecimos viendo jugar a figuras como Paolo
Rossi, Diego Armando Maradona o Johan Cruyff, queriendo conocer más sobre los países de los que provenían y las banderas que defendían. Como un aficionado de toda la vida, que hoy se desempeña como secretario de Relaciones Exteriores de México, he constatado que el futbol es un puente para acortar distancias físicas y aparente lejanía cultural.

El futbol es un fascinante espejo de la dinámica internacional y de los acontecimientos que han marcado el rumbo político del mundo. Nada como una sola selección alemana en un Mundial para recordarnos de su reunificación, o ver a jugadores de diferentes orígenes defender la playera de su país respectivo.

La Copa del Mundo genera un sentimiento de pertenencia y visión global. Permite visualizar algunos alcances y límites de la globalización: la membresía de la FIFA supera aquélla de la ONU. Durante unas semanas, encogemos el mundo para discutir, de manera cotidiana y con naturaleza, el impacto que países como Bosnia y Herzegovina, Brasil, Camerún, Croacia, Ecuador o Portugal tienen en nuestro día a día.

Ello pone en relieve que la fiesta del futbol celebra, simultáneamente, la exaltación de la identidad nacional y la convivencia internacional amistosa. Bajo la llamada “diplomacia de futbol”, este deporte ha permitido a países en conflicto o sin relaciones diplomáticas olvidar sus diferencias durante 90 minutos.

El deporte más popular del mundo ha evolucionado, adaptándose a las realidades y tendencias globales. Por ejemplo, la migración internacional en el futbol contribuye a la conversación mundial sobre el devenir del concepto de nacionalidad. Si bien la presencia de jugadores naturalizados o con doble nacionalidad en algunas selecciones es motivo de gran discusión, éste es un reflejo de las tendencias globales de movilidad: gente joven emigrando de sus países de origen en búsqueda de mejores oportunidades. El futbol es, de esta manera, una verdadera celebración de un mundo cada vez más interconectado.

El fundamento de los deportes es sencillo: todos los jugadores y equipos, sin importar el país de origen, deben seguir las reglas preestablecidas, permitiendo que el juego funcione. Los mundiales han sido ganados por algunas de las potencias más desarrolladas, pero también por países en desarrollo; la selección de un país pequeño puede enfrentarse al tú por tú contra la de una nación altamente poblada. En la arena internacional, la Copa del Mundo ofrece lecciones de amistad y armonía.

Como actor con responsabilidad global, México busca proyectar las reformas estructurales que está viviendo apoyado por una diplomacia activa. Durante la Copa del Mundo, 23 futbolistas —a los que podemos catalogar como embajadores de México— mostrarán la diversidad y dinamismo que caracterizan al México actual. Por ello estaremos apoyando a nuestra Selección Nacional durante su participación en esta celebración mundial. Al igual que millones de mexicanos, #QuieroCreer.

*Canciller de México