CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junio.- El Mundial de futbol es un acontecimiento deportivo que emociona a millones de personas sin importar cultura, nacionalidad o religión. Es un motivo de unión y convivencia en el que portamos con orgullo los colores de nuestros países y depositamos la esperanza en nuestros guerreros del balón. Mañana arrancará en Brasil la fiesta deportiva más importante del mundo: la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.

México es uno de los países privilegiados que ha albergado en dos ocasiones esta competencia. Es un país que irradia un especial cariño por este deporte, y es un lugar donde se han consagrado grandes iconos del futbol como Pelé y Maradona. México ha dejado huella en la historia del futbol mundial. Qué decir de las chilenas de Hugo Sánchez, de la famosa cuauhtemiña de Cuauhtémoc Blanco, de las atajadas de Jorge Campos, de la implacable defensa del hoy capitán de la selección nacional Rafael Márquez o de la calidad del cinco copas Antonio Tota Carbajal.

Muchas son las alegrías que este deporte ha dado a los aficionados mexicanos. Sin duda una de las más grandes fue en 2012, cuando el Tri olímpico se vistió de oro tras vencer a Brasil en la final. El futbol en México es una tradición de más de un siglo de existencia que hoy ya se encuentra arraigado en la cultura.

En Estados Unidos al principio le llamábamos football, pero  cuando el futbol americano se popularizó comenzamos a llamarle soccer, un término que heredamos de los ingleses. Hoy, según encuestas de medios especializados en deportes en mi país, el soccer
es tan popular entre los jóvenes estadunidenses como lo es el beisbol. Y de hecho, en 2016, Estados Unidos albergará una nueva edición de la Copa América, lo que representa la primera vez que ésta se juegue en territorio estadunidense.

Una de las más grandes fortalezas de los Estados Unidos y nuestra selección nacional es sin duda el tinte multicultural que la caracteriza. La selección nacional es hoy más que nunca un reflejo del mosaico cultural que enriquece a los Estados Unidos como nación.

En la lista de 23 jugadores convocados por el técnico Jürgen Klinsmann hay talentos de ascendencia alemana, sueca, colombiana y también mexicana. Un ejemplo es el defensa Omar González quien, aunque nació en los Estados Unidos, es hijo de padres mexicanos y ciudadano de ambos países. Cuando ruede el balón en Brasil y los aficionados comiencen a apoyar a su selección, los ciudadanos mexicano-estadunidenses tendrán motivos dobles para celebrar y sentirse orgullosos de apoyar a las dos naciones que llevan en su corazón.

El deporte y la competencia son parte de la mentalidad, cultura y estilo de vida estadunidenses. Además de participar y entrenar para ser los mejores, también nos apasiona observarlos; el soccer no es la excepción. El equipo femenil ha obtenido medalla de oro en múltiples ocasiones en Juegos Olímpicos, mientras que la selección varonil se ha consolidado ya como uno de los mejores equipos de la Concacaf. El Mundial de Brasil 2014 representa una nueva oportunidad para los varones de demostrar al mundo la relevancia que ha adquirido este deporte en nuestro país.

En cierta forma la Selección Mexicana es también un reflejo del gran momento que vive el país. Una nueva generación de jugadores jóvenes que imprimen su vitalidad para demostrar una cara renovada de México, capaz de competir con las mejores potencias del mundo.

Mientras apoyamos a los representativos de Estados Unidos y México en esta edición de la Copa Mundial de Futbol, también reflexionamos sobre cómo el deporte es capaz de unir a personas de todo el planeta. En la Embajada entendemos que los deportes también tienen el poder de ayudarnos a conseguir metas estratégicas como el empoderamiento de jóvenes, la promoción de la equidad de género y la unión de comunidades alrededor de objetivos comunes. Las personas encuentran en los deportes una oportunidad para aprender a entender y respetar a los demás. De igual forma descubren nuevas fortalezas y habilidades, aprenden a comunicarse mejor, y a resolver problemas.

A través de nuestra iniciativa de diplomacia deportiva, estamos trayendo a atletas estadunidenses a México para compartir su pasión por el deporte y enseñar a jóvenes mexicanos los valores de la disciplina deportiva. El futbol es uno de los mejores aliados de la diplomacia, es por eso que nuestra iniciativa “Tod@s Somos Campeon@s”, está diseñada especialmente para empoderar a niñas y jóvenes a través del soccer. Por ejemplo, Erica Woda, una exjugadora de soccer de la Universidad de Columbia, y fundadora de la ONG “Nivela la Cancha”, encabezó un programa de cuatro días de clínicas en la Ciudad de México y Oaxaca a finales del año pasado. Mediante clínicas deportivas, pláticas de motivación y capacitación a entrenadores y maestros, compartió sus técnicas para utilizar el soccer como una herramienta de apoyo a jóvenes en situación de riesgo. Ella mostró que el soccer permite trazarse metas, trabajar duro para alcanzarlas y aprender a formar parte de un equipo.

En marzo de este año recibimos también en la Ciudad de México a tres estrellas del beisbol y softbol estadunidenses: Ken Griffey Jr., Joe Logan y Natasha Watley. A través de clínicas en Iztapalapa y la Liga Olmeca, mostraron a niños y jóvenes que en la vida, como en el beisbol, hay que trabajar duro, superar las caídas y luchar por alcanzar una mejor versión de sí mismos.

Mientras disfrutamos de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, buscaremos nuevas formas de apoyar a jóvenes a través del deporte. Tal y como lo expresó recientemente nuestro secretario de Estado John Kerry al referirse a los beneficios del deporte: “no puedo pensar en algo que sea capaz de unir tanto a la gente, sacar lo mejor de ellos, y mostrar lo que tenemos en común: Me refiero al espíritu deportivo, la competitividad y la deportividad.

El próximo 13 de julio en Brasil se coronará al nuevo campeón mundial del futbol.

¡Que gane el mejor!

                                             * Embajador de los Estados Unidos en México